Promesa Incumplida

Hola hijito, lamentablemente lo bueno duró poco (si se puede llamar bueno a verte 5 minutos en el jardín), y ya no pude volverte a ver en la escuela. Intenté ir a la semana siguiente, y a la otra también, pero cuando tu mamá se enteró de que te había empezado a ver tomó la medida de quedarse en la puerta del jardín durante las tres horas que vos permaneces adentro, de manera de hacer imposible nuestro encuentro.

Finalmente, un día tomé conocimiento de que tu mamá no estaba en la puerta y decidí intentarlo por última vez. Caminé a paso ligero, pero al llegar y pedir saludarte, me advirtieron que había nuevas normativas y que tenía que hablar con la directora al respecto.

Me reuní con las autoridades y me comunicaron que la supervisión informó que la escuela no puede funcionar como un lugar de encuentro. También me contaron que uno de los días que te fui a ver, tu mamá llamó a la policía pero el patrullero llegó cuando ya me había retirado. Como verás, sigue insistiendo con la idea de que me lleven preso, aunque sabe muy bien que es en vano porque no existe restricción alguna para que nos veamos.

Es la primera vez que no te cumplo una promesa. Intenté por todos los medios pero no lo logré. Te pido perdón, pero el muro que nos separa se hace cada vez más alto y más grueso. La única hendija que había podido abrir luego de cinco meses de obstrucciones se volvió a cerrar y ya no sé qué más hacer. Me guardo tu último abrazo y tu último “Papá” en lo más profundo de mi ser.  Nunca voy a dejar de buscar la forma de verte. Hasta siempre hijito.

Un comentario sobre “Promesa Incumplida

Replica a Ariel Cancelar la respuesta