Feliz Cumple!

Feliz cumple hijito mío. Hace exactamente 4 años estábamos en el hospital con tu mamá y te recibíamos con toda la felicidad del mundo. Hoy nos toca estar injusta e ilegítimamente alejados, pero ninguna distancia va a poder quebrantar el amor que sentimos el uno por el otro.

El único cumple que pudimos pasar juntos fue el de tu primer añito. ¿Habrá alguien en algún lugar que pueda pensar que eso es justo?

Hoy también es el primer cumpleaños que podés festejar en el jardín. Espero que tu mami pueda llevar una torta y que puedas soplar las velitas con todos tus amiguitos. Te extraño muchísimo. Daría lo que sea para poder estar con vos. Tus abus y todos en la familia piensan en vos y les encantaría poder abrazarte.

Te deseo que pases un día hermoso y que a pesar de todo lo que nos toca vivir puedas ser el nene más feliz del mundo. Realmente te lo merecés. Te doy mi palabra que algún día nos vamos a volver a encontrar y todo esto solo va a ser un mal recuerdo. Felices 4 años hijo, te amo.

La Marcha

Hola hijo, hoy es 25 de Abril de 2018 y te quería contar que fui al obelisco a pelear por tus derechos y el de todo los chicos. Por suerte no fui solo. Me acompañaron tu abuela, mi novia y un amigo, pero aparte había un montón de otras personas que padecen este sinsentido de la obstrucción de vínculos familiares. Había papás, mamás, abuelos, abuelas, tíos, tías, primos, primas, amigos, parejas, y gente en general que empatiza con la causa y no puede creer lo que estamos viviendo.

Fui porque te amo y porque te extraño. Porque quiero que seas feliz y no hay forma alguna de que puedas ser feliz si te sustraen arbitrariamente la mitad de tu familia, siendo que ésta se desvive por estar junto a vos.  No tengo claro si lo que hay que hacer es crear nuevas leyes, modificar las existentes, o simplemente exigir que se cumplan las vigentes, pero lo que sí tengo claro es que tenía  que estar presente.

La lucha es larga y tediosa. Un día nos caemos y otro día nos levantamos. Lloramos y reímos. Ningún día es igual al otro, pero lo honesto y digno del camino es lo que nos termina manteniendo en pie y con la frente en alto. Más allá del resultado final, cuando te mire a los ojos voy a tener la tranquilidad de decirte que dejé todo para que vos sea feliz. Te extraño mucho.

Otra reunión de padres truncada

Hola hijito, hoy es 9 de abril y en tu jardín hubo una actividad entre alumnos y padres. “Cierre de proyecto” le llamaron, y consistía en que cada chico le pudiera mostrar a sus familiares los trabajos que estuvo realizando durante estos primeros meses. Por supuesto que yo estuve ahí, pero vos y tu mamá nunca llegaron.

Pude notar en cada uno de tus amiguitos la felicidad y la emoción de compartir su espacio con su mamá o con su papá, y me entristecí al saber que a vos te quitaron esa posibilidad. Vos podrías ser un nene privilegiado, porque es muy difícil, por cuestiones laborales, que ambos mamá y papá puedan asistir a las 13 horas a un evento como este. Sin embargo, en tu caso, vos podrías disfrutarnos a los dos, pero por egoísmo (por ser suave en mis palabras), tu mamá elige priorizar la obstrucción de nuestro vínculo a la alegría de que vos puedas compartir un ratito con ella y conmigo, tus compañeros y tus maestras.

Hubiera sido un momento hermoso. Solo me quedo con mi imaginación, en la que puedo verte entusiasmado, con una sonrisa de oreja a oreja y con tus ojitos picarones, señalándonos tus trabajitos, y contándonos detalles de cómo los fuiste haciendo. Te quiero mucho hijito, y sabé que siempre voy a querer lo mejor para vos.

Promesa Incumplida

Hola hijito, lamentablemente lo bueno duró poco (si se puede llamar bueno a verte 5 minutos en el jardín), y ya no pude volverte a ver en la escuela. Intenté ir a la semana siguiente, y a la otra también, pero cuando tu mamá se enteró de que te había empezado a ver tomó la medida de quedarse en la puerta del jardín durante las tres horas que vos permaneces adentro, de manera de hacer imposible nuestro encuentro.

Finalmente, un día tomé conocimiento de que tu mamá no estaba en la puerta y decidí intentarlo por última vez. Caminé a paso ligero, pero al llegar y pedir saludarte, me advirtieron que había nuevas normativas y que tenía que hablar con la directora al respecto.

Me reuní con las autoridades y me comunicaron que la supervisión informó que la escuela no puede funcionar como un lugar de encuentro. También me contaron que uno de los días que te fui a ver, tu mamá llamó a la policía pero el patrullero llegó cuando ya me había retirado. Como verás, sigue insistiendo con la idea de que me lleven preso, aunque sabe muy bien que es en vano porque no existe restricción alguna para que nos veamos.

Es la primera vez que no te cumplo una promesa. Intenté por todos los medios pero no lo logré. Te pido perdón, pero el muro que nos separa se hace cada vez más alto y más grueso. La única hendija que había podido abrir luego de cinco meses de obstrucciones se volvió a cerrar y ya no sé qué más hacer. Me guardo tu último abrazo y tu último “Papá” en lo más profundo de mi ser.  Nunca voy a dejar de buscar la forma de verte. Hasta siempre hijito.

1+1=150 (segunda parte)

Hola hijito, hoy te quiero contar sobre nuestro segundo encuentro, que fue inclusive mucho más lindo que el primero. Como te había prometido, a la semana siguiente volví al jardín para poder estar aunque sea un ratito más con vos.

Tu seño me dijo que estaban merendando pero que no había problema en que pasara. Apenas entré al aula me viste y me sonreíste. Fui rápidamente a sentarme al lado tuyo y lo primero que hiciste fue ofrecerme de tu galletita. Te abracé recontrafuerte y te di un súper beso. Me dijiste Papá y el mundo se detuvo. Luego me abrazaste vos espontáneamente y te juro que en ese instante me hiciste el papá más afortunado del universo. También aproveché para mostrarte algunas fotos que tenía impresas para que te ayudaran a recordar el bellísimo tiempo que solíamos pasar juntos. Te viste manejando el auto de papá y te sonreíste mucho. Eso sí que te gustaba, ¡atorrante!

Finalmente te volví a preguntar si querías que vuelva la semana próxima y me dijiste que sí con mucho más ímpetu que la semana pasada. Entonces noté como nuestro amor volvía a entrelazarse y a fortalecerse, y cómo tan sólo dos encuentros de cinco minutos cada uno habían suplido los 150 días de obstrucciones. Nos abrazamos bien fuerte y mientras salía de la salita me saludaste muy vivaz con tu manito. Sos el mejor hijo del mundo. Espero que tengas la templanza necesaria para salir inmune de todo este calvario. Te quiero mucho.

1+1 = 150 (primera parte)

Hola hijito de mi alma, te quiero contar que por estos días nos vimos dos veces. ¡No puedo creer lo gigante que estás! Tus brazos, tus piernas, tu carita, estás enorme.

Los dos encuentros se dieron en el jardín, en tu aula, el primero mientras jugabas con tus compañeros y el segundo mientras estabas merendando. ¡No sabés lo nervioso que estaba, en especial la primera vez!

Entré al aula, te busqué con la mirada entre todas las cabezas de tus amiguitos y finalmente te vi. Inmediatamente fui a tu encuentro, te abracé  y me senté al lado tuyo, en el piso. Me miraste sorprendido pero con mucho amor. Estabas anonadado, cosa totalmente entendible ya que hacía cinco meses que no nos veíamos. Te apretujé todo lo que pude, te dije todos los te quiero del mundo, te dije que te había extrañado mucho, te conté que te había estado buscando y que nunca había querido desaparecer, te dije que te quería llevar a la plaza, ir a saludar al Gauchito, llevarte a lo de los Abus y todas las palabras y frases que se me ocurrieron entre esa mezcla extraña de nervios y alegría. Te pregunté si querías que vuelva la semana siguiente y me dijiste que sí con la cabeza.

Así que te abracé bien fuerte, te saludé y me volví caminando al trabajo, rebosante de alegría, con los brazos levantados, como festejando un gol,  a los gritos por el medio de la calle.

Te encontré

Hola hijo, hoy  es 22 de Marzo y te quiero contar que finalmente te encontré. No importa cómo, ya cuando seas grande te lo voy a contar, pero lo que importa es que ya sé cuál es tu nuevo jardín. Obviamente la justicia no colaboró en nada. Si tuviera que esperar hasta que ellos me den la información posiblemente pasaría todo el año sin saberlo. Y como no existe ningún impedimento legal para estar juntos, no me podía quedar de brazos cruzados. Tu viejo es así. ¿Pensaste que me había olvidado de vos? Eso probablemente sea lo que te quieren hacer creer, pero quedate tranquilo que eso no va a ocurrir nunca.

También te cuento que me reuní con la directora y me dijo que, como cualquier padre, mientras no tenga un impedimento legal, puedo acercarme al jardín, asistir a los actos y a todas las actividades cuando lo desee. Estoy emocionado. 5 meses no es nada dicen algunos, pero para mí es un montón y para vos no me quiero ni imaginar. Te extraño mucho, pero sé que falta muy poquito para volverte a ver. Haceme el aguante que estoy en camino.

Las Hadas Existen

Hace unos días me encontré con una nena de 5 años que estaba disfrazada de hada. Tenía unas alitas coloridas y un vestido muy bonito. Muy entusiasmada me contó que había estado jugando con su papá y que, con ayuda de su varita y un poquito de polvo mágico, podía hacer aparecer cosas.

La miré fijamente y le dije que tenía una tarea  muy difícil y muy importante para encomendarle. Ella me miró pensativa y con una leve sonrisa en sus labios. “¿Qué tengo que hacer?”, me preguntó absorta. “Tenés que hacer aparecer a mi hijo que hace mucho que no lo veo y lo extraño mucho. Quiero llevarlo a la plaza y abrazarlo bien fuerte”, le contesté ilusionado. Entonces movió su varita, puso cara de hada, y después de unos segundos me dijo: “ahora no puedo, pero en mi casa le digo a mi mamá que me ayude y trato otra vez”.

Y así se fue la pequeña hadita, saltando feliz, con mi sueño y su alitas, y yo me quedé pensando en vos, abatido por un lado y esperanzado por el otro, confiando en que la magia de un hada pueda resolver lo que los humanos no podemos. Te extraño hijo. Cada vez falta menos.

Mudanza

Hola Hijito, hoy te quiero contar que hace unos días me mudé. Por un lado estoy un poco triste, porque la “casa Papá” que conociste ya no será la misma cuando nos volvamos a ver, y ya no podrá ser un puente de recuerdos que nos ayude a revincularnos. Ya no tendrás que apretar el ocho en el ascensor, ya no te saludará el encargado, yo no reconocerás las cuadras y negocios aledaños  y todo te resultará extraño cuando vengas a la nueva. Pero por otro lado estoy muy feliz y esperanzado porque arranca una nueva etapa en mi vida, y no tengo dudas que estará llena de amor, felicidad e infinidad de nuevos proyectos.

El proceso de embalado fue duro. Cuando agarré tu remerita de Boca me di cuenta que todavía mantenía el olor de tu piel y fue inevitable no entristecerme.  También tuve que desarmar la estación de servicio, ya sucia y polvorienta por el desuso, guardar tu guitarra, azul como la de papá, tus marcadores, lápices y libritos para pintar. Tus autitos, el Rayo Mc Queen, tus herramientas, la fábrica de masa, el pizarrón, el micrófono,  cada cosa que guardaba me traía recuerdos de cuando nos divertíamos juntos.

La casa nueva te va a encantar. Y lo más lindo de todo es que tiene una habitación reservada para vos. Obvio, por más que ahora no nos estemos viendo yo no pierdo las esperanzas. Y cómo siempre digo, luego de una separación tanto mamá como papá tenemos derecho a rehacer nuestras vidas, pero siempre junto a nuestros hijos, y esto es una de las tantas maneras que tengo de demostrártelo. Ojalá que pronto vengas a conocerla y que te quedes a dormir. Tengo un montón de cuentos para contarte, besos para darte y abrazos para apretujarte. Te extraño mucho hijito. Ya cada vez falta menos.

NO TE QUIERE VER

Hola hijo, hoy es 7 de Marzo de 2018, te fui a buscar, toqué timbre, y para mi sorpresa me atendió tu mamá por el portero eléctrico. Raro, porque habitualmente me atiende tu abuela. ¿Qué le habrá pasado? En fin, lo único que atinó a decirme fue que vos no querías verme y me cortó en seco. Y pensar que hay gente que todavía sigue negando la existencia de la alienación parental.

Pero como te digo siempre, vos no te preocupes porque sé que es mentira y que te morís de ganas de estar conmigo y con tus abus.  Eso nos demostraste todos y cada uno de los días que nos vimos hasta octubre pasado, con tus gritos de alegría cuando escuchabas el timbre que tocaba papá, con tus caras de angustia cada vez que te dejaba en tu casa y con cada sonrisa y con cada abrazo que nos regalaste cada minuto que compartimos juntos. Pese a quien le pese, patalee quien patalee, la realidad es que vos amás infinitamente a tu papá, y eso nadie lo va a poder cambiar. No tengo dudas que cada vez falta menos. Te quiero hijito.