Cumple Abu

Hola hijito. Hoy es 17 de octubre de 2017 y hoy tu abu cumple 63 años. A todos nos hubiese gustado verte, en especial a ella. Tu abuela te quiere mucho y toda esta situación la tiene muy mal. ¿A qué abuela no le gustaría pasar su cumpleaños rodeada de todos sus nietos?

Pero vos quedate tranquilo que ella sabe muy bien que vos también la querés mucho y que te hubiese encantado estar con ella en este día, pero que lamentablemente tu mamá no te lo permitió. Todavía me acuerdo de su emoción el día que le dijiste “abu” por primera vez.

La verdad que ligaste una abuela súper especial. ¿Qué nene tiene una abuela que corretea a la par de un niño? ¿Qué nene tiene una abuela que juega a la pelota como un mediocampista más? ¿Qué nene tiene una abuela que sube y baja la rampa del estacionamiento al son de su sonrisa disparatada? ¿Qué nene tiene una abu que baila, pinta, arma torres y le cuenta cuentos? Sos un privilegiado hijo, y yo me doy cuenta que vos sos consciente de eso, porque cada uno de los encuentros con tus abuelos los exprimís al máximo y los dejás de cama.

Pero qué triste es que tu mamá también se esté apropiando de tu legítimo derecho de compartir tiempo con ellos. Qué injusto es que te quieran sustraer la mitad de tu historia y robar parte de tu identidad como persona. Qué impotencia me da conocer un montón de chicos que les encantaría poder tener abuelos y no los tienen, y vos que los tenés no los puedas disfrutar como te lo merecés.

Ah! Y hablando de a abuelos, nietos e identidades sustraídas, te quería contar que tenés un primito nuevo. En realidad ya tiene 7 meses pero lamentablemente vos todavía no lo conocés y andá a saber cuánto tiempo pasará hasta que lo conozcas. Tus tíos le pusieron un nombre medio raro, pero no importa, nosotros lo queremos igual y se muere de ganas por conocerte. Tu otro primo también te extraña. Ya posiblemente casi ni te acuerdes de él, pero tiene tu misma edad y es una pena que no puedan crecer juntos porque serían muy buenos compinches.

Toda tu familia paterna te extraña mucho hijo. Todos te tenemos presente en todo momento y todos queremos que pases tiempo con nosotros. No veo la hora de que eso llegue. Te quiero y te extraño mucho.

Una Justicia para mamá, otra para papá (parte 2)

Hola hijo, hoy te quiero contar un poco más acerca de las diferencias en el accionar de la justicia en temas de familia, es decir, cómo este organismo adopta un criterio para las madres y otro diferente para los padres.

Para el 4 de Octubre de 2016 nos convocaron a tu mamá y a mí a una audiencia en el juzgado para tratar temas de régimen de comunicación y pago de alimentos, pero tu madre no se presentó, sin justificación alguna. Nos volvieron a convocar para el 14  de Junio de 2017 (sí, 8 meses después, viste como son los tiempos de la justicia, ¿no?), pero tu madre, otra vez, incompareció. Sin embargo, esta vez presentó un certificado médico. Nuevamente nos volvieron a convocar para el 30 de Junio, pero otra vez tu madre no se presentó, esta vez, al igual que en octubre del año pasado, sin justificación alguna.

¿Querés que te cuente por qué no se presentó? Por un lado hay un tema económico importante que quiere evitar afrontar a toda costa, pero prefiero no ahondar en esos detalles porque no es el foco de este escrito. Pero el otro motivo por el cual evitó presentarse en las audiencias es porque la secretaria del juez dijo que íbamos a fijar un pernocte (te ibas a empezar a quedar a dormir en mi casa), y ella eso no lo quiere bajo ningún punto de vista. Ella no quiere que pases tiempo conmigo y lo demuestra en cada una de las acciones que lleva a cabo. Ella piensa que sos una “cosa” de su propiedad. Ella piensa que no tenés derecho a pasar tiempo con papá, ni con tus abus, ni con tus tíos ni primos paternos. ¿Qué otra cosa justificaría su obrar tan mezquino y aberrante?

En paralelo, también nos convocaron tres veces del cuerpo médico forense para evaluar temas de vínculos y relaciones familiares. Tendríamos que haber ido los tres, pero tu mamá, obviamente, nunca se presentó. La primera fue el 28 de diciembre de 2016, la segunda el 24 de abril de 2017 y la tercera el 21 de junio de 2017. Todas sin justificación alguna. ¿Querés que te cuente por qué no fue? Quizá porque hubiera quedado en evidencia que vos te morís de ganas de pasar más tiempo conmigo. O que cada vez que me ves corrés desesperado a abrazarme gritando papá. Pero devuelta, no son cuestiones en las que me quiera explayar en este posteo.

En resumen, no se presentó a 6 instancias judiciales, 5 de ellas sin justificación, y a nadie le importó y nunca recibió ni recibirá ningún castigo por ello.

Por otro lado, en una de las tantas falsas denuncias que tu madre me hizo, me citaron a declarar a una fiscalía. Esto fue el 16 de mayo de 2016. Ese día tenía un compromiso laboral importante y pedí por escrito que se cambiara la fecha. No supe nada hasta el 5 de junio a las 6 AM cuando me tocó el timbre un policía diciendo que tenía una orden judicial para llevarme a la fiscalía. Así fue como cuatro policías (sí, cuatro) me esperaron en la puerta de mi edificio y me llevaron a declarar por la fuerza. Como un delincuente. Faltó que me esposaran y que me encapucharan la cabeza, pero me hicieron sentir horrible.

¿A esto le llaman justicia? ¿A esto le llaman igualdad de género? ¿Te das cuenta las diferencias que hace la justicia entre una mamá y un papá? Todo está tergiversado. Todo está desvirtuado. Somos culpables porque sí. Somos culpables tan solo por ser padres. Ojalá que para cuando te toque ser padre todo esto haya cambiado.

Ropa y Pago de Alimentos

Hola Hijito. Hoy es lunes 1 de noviembre de 2017 y otra vez te fui a buscar a tu casa a las 17 horas, como todos los lunes. Otra vez pasaron dos semanas sin verte y nuestros encuentros cada vez son más espaciados. Toqué el timbre y me atendió tu abuela. “Se fue con la mamá” me dijo.

En primer lugar, para hablar con propiedad, me gustaría decirle a tu abuela que no te fuiste con tu mamá, sino que tu mamá te llevó con ella. ¿Se entiende la diferencia? Claro, tenés tres años y mucha resistencia no podés oponer. Y en segundo lugar, me gustaría decirle a tu mamá que cuando un juez dictamina que un padre tiene que estar con su hijo tales días y tales horarios, ella debe cumplirlo y de ninguna manera puede disponer del niño a su voluntad, como si fuera un objeto o un ente vacío de sentimientos. A mí me hace mucho daño, realmente me hiere, pero a vos te causa el mismo detrimento emocional, solo que vos no lo podés exteriorizar, y quizá eso inclusive resulte peor.

El brevísimo intercambio de palabras continuó de la siguiente manera. “Vos te quedaste con un chaleco del nene, te pido que lo traigas”.

Hijo de mi alma. ¿A vos te parece que tu papá puede estar mezquinando un chaleco? No solamente que nunca lo haría, sino que también te cuento que muchas veces le comenté y le escribí a tu mamá diciéndole que te quería llevar ropa, y que tus abuelos también te habían comprado, o que fuéramos a comprarla juntos, pero ella nunca me respondió. Tengo un mail que le mandé a tu mamá el 7/6/2016 el cual nunca me fue respondido y también mi abogado se lo hizo saber a la suya.

Pero como siempre está la posibilidad de que los mails se pierdan por el espacio, voy a aprovechar esta entrada, que es pública para todo el mundo, para dejar bien en claro una cosa: tu papá no sólo te ama y quiere compartir tiempo con vos, sino que está dispuesto a pagar no solo por toda la ropa que necesites, sino por el 100% de todos tus gastos. Y cuando digo todos me refiero a todos, y cuando digo el 100% me refiero al 100%. Y lo dejo escrito acá a modo de compromiso también. Lo único que pido es que se cumpla lo que ordena el juez, nada más y nada menos que eso. No pido más tiempo con vos que lo que el régimen de comunicación establece que, al día de hoy, sería verte los lunes y los miércoles de 17 a 20 horas y fin de semana de por medio desde el sábado a las 18 horas hasta el domingo a la misma hora, régimen que desde hace 13 meses tu mamá se encarga de incumplir sistemáticamente, a pesar del sufrimiento profundo que todos los que te queremos desinteresadamente y ponemos tu bienestar por sobre todo lo demás, sabemos que te provoca.

Una Justicia para mamá, otra para papá (parte 1)

Hijo, ¿vos te pensás que la justicia le da la misma importancia a una denuncia proveniente de una madre que a una proveniente de un padre? Deseo fervientemente que para cuando vos seas grande esto cambie, pero hoy en día debo decirte que no, que es todo muy desigual, y que los padres somos muy discriminados.

A principios de noviembre de 2015 decidí separarme de tu madre. Ella me imploraba que me quedara, pero aquella vez, mi decisión fue definitiva. Ya no volvería. A los pocos días te fui a ver, pero ella me dijo literalmente: “si lo querés ver traeme veinte mil pesos”. Y ahí supe que desde ese entonces, todo iba a empezar a empeorar, y nuestras vidas serían una pesadilla.

A los pocos días de mi decisión, tu mamá me hizo una denuncia por amenazas (de muerte) y otra por violencia. Sin ninguna prueba de nada porque, simplemente, eran mentiras, y de una mentira es imposible conseguir una prueba. Tuve que contratar un abogado penalista, claro. Fui a juzgados, fiscalías, policía y cuerpo médico. En la denuncia de violencia fui sobreseído en julio de 2016 porque demostramos la falsedad de la misma. Claro, para los padres no existe el principio de inocencia. No somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, como en el caso de los asesinos u otros delincuentes,  sino que somos culpables por defecto, y tenemos que demostrar nuestra inocencia. La denuncia de amenazas siguió avanzando, la causa todavía está abierta y hasta es posible que termine en un juicio oral o probation, reitero, sin prueba alguna. Mi abogado dice que como son delitos puertas adentro les alcanza como prueba el mero relato de la “víctima”, cosa increíble pero real. Por otro lado, en julio de 2017 tu mamá me denunció por abuso sexual hacia vos (ya hablaré de eso próximamente). Te llevaron a una cámara gesell (a la cual no quisiste entrar), a mi me entrevistaron y analizaron peritos, y finalmente el 22 de septiembre fui sobreseído, aunque pocos días después, la fiscalía apeló el fallo, así que la causa hoy en día sigue abierta. ¿Cómo me siento? Ya te voy a contar más adelante, pero seguramente te lo imaginarás. Que por los pasillos de los juzgados te miren como violento y abusador, es algo a lo que de a poco te vas acostumbrando.

¿Pero sabías una cosa? Yo también la denuncié a tu mamá. Fui 12 veces a la comisaría a denunciar impedimento de contacto (tengo todos los comprobantes, claro), hasta de varias ocasiones tengo acta notarial de un escribano que corroboran los hechos, porque obviamente que la palabra sola de un padre no es suficiente, como sí lo es la palabra de una madre. También denuncié que me amenazó de muerte pero, a diferencia de ella, yo tengo como prueba un audio donde se escucha clarito la frase: “si lo tocas te mato”, haciendo alusión a que si te toco a vos me mata. Y también la denuncié por haberme rayado todo el auto, con vos en brazos, hecho del cual tengo un video donde se ve claramente todo lo sucedido y la situación tremendamente violenta a la cual te expone.

¿Pero sabes qué pasó con todas estas denuncias? Absolutamente NADA. ¿Qué explicación hay para que la denuncia de una madre sin prueba alguna prospere, mientras que la de un padre con pruebas quede en la nada? El interés superior del niño es una falacia que suena bien discursivamente pero que a nadie le interesa llevar a cabo concretamente. Esta desigualdad en el tratamiento de denuncias es una injusticia enorme. Es desesperante. Qué injusto que es todo, hijo, y cómo nos están haciendo sufrir. Las mezquindades, miserias y despechos de las personas adultas es algo que no podemos evitar, ahora, que el estado las apañe, es algo macabro y perverso.

Hola Hijo

Hola hijo, hoy empiezo un nuevo proyecto. Hoy empiezo a escribir otra vez.

Quizás sepas que hace algunos años tuve un blog a través del cual me pasaron un montón de cosas lindas. Conocí mucha gente, entrevisté músicos nacionales y extranjeros, entré a infinidad de recitales como cronista de prensa, me hicieron una nota en un programa de radio y, como si fuera poco, también conocí a quien tiempo después fuera tu mamá.

Como sabrás, en 2015 nos separamos, y a partir de ese entonces para tu madre pasé a ser la peor basura sobre la faz de la tierra. De un día para el otro me transformé en una persona violenta, agresiva, peligrosa, sometedora, acosadora y abusadora.

Aunque solo tengas tres años, puedo sentir que tu angustia es tan grande como la mía. Lo veo en tus ojos y lo siento en cada uno de los abrazos que nos damos, por más tiempo que pase entre uno y otro. Ambos somos rehenes de una situación que no merecemos. A los dos nos están sustrayendo algo muy preciado, algo que no se puede recuperar, que es el tiempo para estar juntos, inclusive a pesar de fallos e intimaciones judiciales que así lo dictaminan. ¿Qué niño merece que lo alejen de su padre?

He decidido volver a escribir para que cuando crezcas y lo desees, puedas conocer la historia, tu historia, nuestra historia, contada desde mi verdad. Esto lo hago por vos, por mí, y por toda la gente que me quiere y que está al tanto de la injusticia que se está cometiendo. Espero estar a la altura de tus expectativas. Arrancamos.