Feliz 2018

Hola hijo, hoy es el último día del 2017 y acabo de irte a buscar a tu casa. El juez había dictaminado que tenías que estar conmigo desde hoy a las 12:00 hasta mañana en el mismo horario. Pero obviamente, al tocar el timbre lo único que escuché fueron los ladridos de Sami, y ni vos ni tu mamá ni tu abuela parecían estar adentro. Es tu cuarto año nuevo y el tercero consecutivo que pasás sin tu papá.

Mi deseo para este 2018 que arranca en escasas horas no puede ser otro que el que volvamos a estar juntos. También deseo que seas un niño feliz, que puedas progresar en tu lenguaje, que dejes los pañales, y que en el jardín hagas muchos amigos y aprendas muchas cosas nuevas.

Yo por mi parte te prometo que voy a intentar ser feliz a pesar de todo. Te prometo que no voy a bajar los brazos y que siempre voy a seguir luchando para que se haga justicia. La vida sigue y no puedo permitir que los golpes, por más duros y contundentes que sean, me detengan. Tengo muchos desafíos profesionales y personales para este año y voy a poner toda la garra del mundo para llevarlos a cabo. Sea cuando sea nuestro encuentro, quiero que sientas orgullo de tu viejo, tanto en su rol de padre como en el de persona en general.

Aprovecho también para desearles un muy buen 2018 a todos los lectores. Los que tienen a sus hijos disfrútenlos al máximo, y los que no tienen esa suerte, por favor no decaigan y piensen que el próximo año sí o sí tiene que ser mejor, pero que eso en gran medida depende de la fuerza que cada uno de ustedes le ponga.

Hijito de mi alma, donde quieras que estés, sabé que papá va a estar pensando vos. Te quiero y te extraño mucho.