Cámara gesell y la discriminación en la justicia

Si bien con la denuncia de abuso el juzgado civil no decidió interrumpir nuestra comunicación, el juez de la parte penal decidió convocarte a una cámara Gesell para el viernes 8 de septiembre de 2017.  Llegamos antes que vos, con mi abogado y el perito de parte.

Esperamos algunos minutos y por el pasillo escuché tu voz. Me vieron tu madre y su amiga, pero vos no llegaste a verme porque se apuraron a llevarte a otra sala de espera para evitar que lo hicieras. No vaya a ser que al verme imploraras quedarte conmigo y se cayera más de una careta, ¿no?

Tu madre no dio la cara, pero la amiga empezó a los gritos a decir que yo no podía estar presente. Mi abogado intentó poner calma aclarando que yo no tenía ningún impedimento para estar ahí, que como padre tenía todo el derecho.

Al cabo de unos minutos se apersonó la psicóloga encargada de la realización de la cámara y comentó que era cierto, que yo no tenía ningún impedimento para estar ahí. Que lo más común era que el imputado esté impedido, pero que no era mi caso. No obstante, me solicitó que pusiera buena voluntad y me retirara, porque tu mamá no quería que yo estuviese presente.

No lo podía creer. La misma empleada del organismo de justicia, en vez de hacer prevalecer mi derecho me pidió por favor que me retirara. Tenía dos alternativas, quedarme y poner en riesgo la realización de la cámara (cosa que yo no quería, porque lo que más deseaba era que se hiciera y que no diera ningún signo de abuso), o bien agachar la cabeza, masticar la calentura y retirarme para lograr que se lleve a cabo la acción. Y finalmente eso fue lo que hice, con toda la bronca del mundo. Tu mamá, su amiga, mi abogado y los psicólogos se quedaron, pero yo me tuve que ir, sin ni siquiera poder saludarte.

Finalmente la cámara de todas formas no se pudo hacer porque vos no quisiste entrar a la habitación. El perito me contó que cuando te intentaban convencer para que entraras me nombraste. Y no pude evitar pensar que me necesitaste. Que ante el miedo a lo desconocido me buscaste. Porque cuando estás conmigo sos un nene audaz e intrépido que no le teme a nada. Porque sabés que cuando estás con papá no hay nada de qué preocuparse. Porque el amor de un padre puede con cualquier cosa que se le interponga en su camino, y eso lo percibís en todos nuestros encuentros, por más cortos o espaciados que sean.

Una vez más me sentí discriminado. Como hombre y como padre. Una vez más la justicia hizo diferencias entre una mamá y un papá. Creo que la actitud de la psicóloga del cuerpo médico debería haber sido la de explicarle a tu mamá que yo tenía el derecho de estar presente y en todo caso pedirle a tu madre que sea ella quien pusiera la buena voluntad, y no pedirme a mí que me retirara. ¿No te parece más lógico? Yo solo quería acompañarte en ese momento  porque, si tu mamá dice que estás siendo abusado y yo no soy el abusador, entonces o bien se trata de una mentira o bien si su sospecha es cierta quizá esté abusando de vos alguien de su entorno. Pero eso a nadie le importa. Ni a ella ni a la justicia, que es la única responsable de apañar y no castigar estos hechos.

 

El presagio se cumplió: La denuncia de abuso

Mi abogado me lo advirtió: “Esto es de manual. Primero te hacen una denuncia por violencia, y al tiempo te hacen la de abuso.”

¿Sabés que hizo tu mamá cuando se enteró que el juzgado nos otorgó el pernocte? A los dos días de ser notificada fue a hacerme una denuncia por abuso sexual. Sí, tu mamá dice que yo abuso sexualmente de vos. ¿Podés creerlo? Dijo cosas horribles, ¿sabías? Dijo que cuando volvés de estar conmigo agarrás un muñeco y hacés como si estuvieras teniendo relaciones sexuales. También dijo que te ponés la cuchara entre las piernas y que se la ponés a tus muñecos. Y también dijo que tenés pesadillas en las que, estando dormido, gritás “no papá, no papá”. Y por supuesto, le pidió expresamente al juez que interrumpa toda comunicación entre nosotros.

¿Pero no te parece raro que justo lo haya hecho dos días después de enterarse de la novedad? ¿No te da la sensación de que lo hace para continuar obstruyendo nuestra relación? Porque, ¿sabés lo que pasa en este país cuando una mamá denuncia a un papá? Automáticamente el papá se transforma en culpable sin ningún tipo de prueba en su contra. Sí, tan solo con el relato unilateral de la mamá, sin ni siquiera averiguar nada, aunque no lo creas. Pero cuando un papá denuncia a una mamá, inclusive con pruebas, a nadie le importa y nadie hace nada, como ya te conté y demostré unas entradas anteriores a esta.

Qué lástima que todavía no hables mucho. Qué lástima que no le puedas relatar a tu mamá cómo nos divertimos juntos. Qué lástima que no le puedas contar que cuando estamos juntos sos el nene más feliz del mundo. Qué lástima que no le puedas detallar cada una de las cosas que hacemos, y lo valiente y audaz que te sentís cuando estás conmigo. Qué lástima que no puedas explicarle que estar con tu papá te reconforta y que necesitás de su compañía.

Pero por suerte, y gracias al año y medio de irregularidades e incumplimientos que viene acumulando tu mamá en el juicio civil, el juzgado no dictaminó ninguna medida cautelar para interrumpir nuestro vínculo, aunque de eso se iba a seguir ocupando ella sola, violando todo tipo de medida judicial.

¿Quizás te quieras preguntar cómo me siento? ¿Qué te puedo decir?  Me siento de la única forma que se puede sentir un papá cuando denuncian que abusa sexualmente de su hijo de 3 años, a quien ama profundamente y por el cual dejaría, y está dejando, toda su vida. Posiblemente haya pocos sentimientos que ni la prosa del mejor escritor del mundo puedan describir, pero sin dudas éste debe ser uno de ellos. Se me revuelven las entrañas de sólo pensarlo. Siento rabia, angustia, impotencia, desazón.

Pero vos no te preocupes hijo, que papá es fuerte y no habrá nada que lo tumbe. Puede que alguna vez el golpe sea tan duro que lo notes tambaleante, pero el amor y la responsabilidad que siento por vos  son tan fuertes que nunca van a permitir que baje los brazos.