Otro dia del Padre alejados

Hola hijo, hoy es 17 de Junio, es el día del Padre y, como sabrás, al igual que el año pasado, tampoco vamos a estar juntos. Yo voy a ir a almorzar a lo de tu abuelo y compartiré la mesa con tus tíos, primos, abuela y bisabuela, y todos extrañaremos horrores la ternura y la alegría de tu presencia.

Vos lo vas a pasar con tu mamá y con tu abuela, y quizá también con tus primos y tíos. Lo más probable es que vos no te des cuenta, pero tus primos seguramente se despierten, saluden a sus papás, les hagan algún regalito y compartan todo el día con ellos. Inclusive tus amiguitos del jardín, en su mayoría, pasarán el día con sus papás, les harán algún dibujito, y los homenajearan en su día. Pero vos no podrás hacer nada de eso.

Tanto en el jardín como en tu casa seguramente escuches hablar del día del padre y tu cabeza será un enredo de sensaciones. “¿Dónde está mi papá? A mí me encantaba estar con él pero hace mucho que no lo veo. Mi mamá dice que me hizo cosas feas pero yo sé que mi papá me ama y es incapaz de hacerme mal. ¿Solo yo pienso que esto es raro? ¿Por qué mis tíos y mi abu no le dicen nada a mi mamá? ¿No se dan cuenta que lo necesito?” Imagino que a pesar de ser muy chiquito, preguntas como estas en algún lugar de tu cabecita te deben resonar.

Quiero también aprovechar este espacio para mandarles un gran saludo a todos los Papás que leen este blog, y en especial a aquellos que, al igual que quien escribe, hoy estarán lejos de sus hijos. Conozco en carne propia lo que sufren todos los días, y lo doloroso que puede llegar a ser este día. Les deseo que puedan encontrar la paz y la fortaleza necesaria para que este tormento no los voltee y que, sin dar un paso atrás en la lucha, puedan ser felices y seguir adelante con sus vidas. Les mando un muy fuerte abrazo.

De piratas y superheroes

Hola hijito, ¿fuiste al planetario alguna vez? Hoy te quiero contar que el otro domingo fuimos a ver la función “Una de piratas” y estuvo muy linda. Y mirá cómo será el destino que la butaca a mi derecha quedó vacía toda la función. Qué lindo hubiese sido haberlo compartido con vos, agarrarte de la manito, recostarnos con la cabeza para arriba y contemplar maravillados la proyección sobre el domo del planetario. El espectáculo cuenta la historia de un pirata que navega a través del espacio en su barquito de papel, y recorre un montón de planetas y constelaciones. ¡No tengo dudas de que te hubiera encantado!

También quería aprovechar para contarte que hace unos días tu habitación ya tiene una cama hermosa. Es blanca con cajones azules, y le puse unas sábanas del Hombre Araña. No puedo evitar imaginarte acostado sobre ella, cobijado por Spiderman y por los brazos de papá, contándote un cuento, luego de una intensa jornada de juegos y carcajadas, charlando de la vida y soñando con un mundo mejor y más justo para todos los chicos.

Ya pasó mucho tiempo. Ocho meses desde que nos vimos al menos las poquitas horas que el régimen de comunicación que aún sigue vigente lo establece.  ¿Cuando nos volveremos a ver? Ya nadie lo sabe. Te extraño mucho hijito.

Promesa Incumplida

Hola hijito, lamentablemente lo bueno duró poco (si se puede llamar bueno a verte 5 minutos en el jardín), y ya no pude volverte a ver en la escuela. Intenté ir a la semana siguiente, y a la otra también, pero cuando tu mamá se enteró de que te había empezado a ver tomó la medida de quedarse en la puerta del jardín durante las tres horas que vos permaneces adentro, de manera de hacer imposible nuestro encuentro.

Finalmente, un día tomé conocimiento de que tu mamá no estaba en la puerta y decidí intentarlo por última vez. Caminé a paso ligero, pero al llegar y pedir saludarte, me advirtieron que había nuevas normativas y que tenía que hablar con la directora al respecto.

Me reuní con las autoridades y me comunicaron que la supervisión informó que la escuela no puede funcionar como un lugar de encuentro. También me contaron que uno de los días que te fui a ver, tu mamá llamó a la policía pero el patrullero llegó cuando ya me había retirado. Como verás, sigue insistiendo con la idea de que me lleven preso, aunque sabe muy bien que es en vano porque no existe restricción alguna para que nos veamos.

Es la primera vez que no te cumplo una promesa. Intenté por todos los medios pero no lo logré. Te pido perdón, pero el muro que nos separa se hace cada vez más alto y más grueso. La única hendija que había podido abrir luego de cinco meses de obstrucciones se volvió a cerrar y ya no sé qué más hacer. Me guardo tu último abrazo y tu último “Papá” en lo más profundo de mi ser.  Nunca voy a dejar de buscar la forma de verte. Hasta siempre hijito.

Las Hadas Existen

Hace unos días me encontré con una nena de 5 años que estaba disfrazada de hada. Tenía unas alitas coloridas y un vestido muy bonito. Muy entusiasmada me contó que había estado jugando con su papá y que, con ayuda de su varita y un poquito de polvo mágico, podía hacer aparecer cosas.

La miré fijamente y le dije que tenía una tarea  muy difícil y muy importante para encomendarle. Ella me miró pensativa y con una leve sonrisa en sus labios. “¿Qué tengo que hacer?”, me preguntó absorta. “Tenés que hacer aparecer a mi hijo que hace mucho que no lo veo y lo extraño mucho. Quiero llevarlo a la plaza y abrazarlo bien fuerte”, le contesté ilusionado. Entonces movió su varita, puso cara de hada, y después de unos segundos me dijo: “ahora no puedo, pero en mi casa le digo a mi mamá que me ayude y trato otra vez”.

Y así se fue la pequeña hadita, saltando feliz, con mi sueño y su alitas, y yo me quedé pensando en vos, abatido por un lado y esperanzado por el otro, confiando en que la magia de un hada pueda resolver lo que los humanos no podemos. Te extraño hijo. Cada vez falta menos.

Mudanza

Hola Hijito, hoy te quiero contar que hace unos días me mudé. Por un lado estoy un poco triste, porque la “casa Papá” que conociste ya no será la misma cuando nos volvamos a ver, y ya no podrá ser un puente de recuerdos que nos ayude a revincularnos. Ya no tendrás que apretar el ocho en el ascensor, ya no te saludará el encargado, yo no reconocerás las cuadras y negocios aledaños  y todo te resultará extraño cuando vengas a la nueva. Pero por otro lado estoy muy feliz y esperanzado porque arranca una nueva etapa en mi vida, y no tengo dudas que estará llena de amor, felicidad e infinidad de nuevos proyectos.

El proceso de embalado fue duro. Cuando agarré tu remerita de Boca me di cuenta que todavía mantenía el olor de tu piel y fue inevitable no entristecerme.  También tuve que desarmar la estación de servicio, ya sucia y polvorienta por el desuso, guardar tu guitarra, azul como la de papá, tus marcadores, lápices y libritos para pintar. Tus autitos, el Rayo Mc Queen, tus herramientas, la fábrica de masa, el pizarrón, el micrófono,  cada cosa que guardaba me traía recuerdos de cuando nos divertíamos juntos.

La casa nueva te va a encantar. Y lo más lindo de todo es que tiene una habitación reservada para vos. Obvio, por más que ahora no nos estemos viendo yo no pierdo las esperanzas. Y cómo siempre digo, luego de una separación tanto mamá como papá tenemos derecho a rehacer nuestras vidas, pero siempre junto a nuestros hijos, y esto es una de las tantas maneras que tengo de demostrártelo. Ojalá que pronto vengas a conocerla y que te quedes a dormir. Tengo un montón de cuentos para contarte, besos para darte y abrazos para apretujarte. Te extraño mucho hijito. Ya cada vez falta menos.

NO TE QUIERE VER

Hola hijo, hoy es 7 de Marzo de 2018, te fui a buscar, toqué timbre, y para mi sorpresa me atendió tu mamá por el portero eléctrico. Raro, porque habitualmente me atiende tu abuela. ¿Qué le habrá pasado? En fin, lo único que atinó a decirme fue que vos no querías verme y me cortó en seco. Y pensar que hay gente que todavía sigue negando la existencia de la alienación parental.

Pero como te digo siempre, vos no te preocupes porque sé que es mentira y que te morís de ganas de estar conmigo y con tus abus.  Eso nos demostraste todos y cada uno de los días que nos vimos hasta octubre pasado, con tus gritos de alegría cuando escuchabas el timbre que tocaba papá, con tus caras de angustia cada vez que te dejaba en tu casa y con cada sonrisa y con cada abrazo que nos regalaste cada minuto que compartimos juntos. Pese a quien le pese, patalee quien patalee, la realidad es que vos amás infinitamente a tu papá, y eso nadie lo va a poder cambiar. No tengo dudas que cada vez falta menos. Te quiero hijito.

4 Meses

Hola hijito, hoy es 23 de febrero de 2018 y se cumplen 4 meses desde la última vez que te vi en torno al régimen de comunicación que dictaminó el juez. Parece mentira pero ya son 120 días de una decisión unilateral e ilegítima que coarta tu libertad y tu derecho a crecer acompañado de tu papá, tus abuelos y tu familia en general.

Hoy no tengo historia ni anécdota que contar. Sólo escribo para que sepas que no me he olvidado de vos. Te extraño cada día más y constantemente te tengo presente y fantaseo con volvernos a ver. “Casa papá” está demasiado silenciosa y ordenada, y ya nadie cocina “Rocklets”, ni toca la guitarra, ni dibuja en el pizarrón, ni prende el trencito eléctrico, ni come palitos conmigo.

120 días es mucho tiempo para mí, pero estoy seguro que debe ser mucho más para vos. Crecer sin el amor de tu papá debe ser difícil, pero imagino que mucho más duro debe ser cuando ese amor se te arrebata no por decisión de tu padre ni de la justicia, sino por la decisión de las mismas personas que dicen quererte.

Quiero decirte que no importa el tiempo que pase, que yo voy estar siempre listo para abrazarte y compartir tiempo con vos. Quedate tranquilo que tu lugar en la casa y en mi corazón lo vas a tener reservado de por vida. Te extraño cada día más.

Hoy no toqué timbre

Hola hijo, hoy es 14 de febrero de 2018 y te fui a buscar a tu casa como decenas de otras veces lo había hecho. Pero a diferencia de todas las otras veces, hoy llegué hasta la puerta y no tuve fuerzas para tocar el timbre. Pude ver a través de una hendija de la persiana que la casa parecía habitada pero claramente vos no estabas adentro, tal como viene ocurriendo en los últimos 3 meses y como ocurrió en la mayoría de los fines de semana desde octubre de 2016 a la fecha.

Hoy no tuve fuerzas para tocar el timbre y bancarme a tu abuela dándome boletas para pagar y haciéndose la desentendida con la atrocidad y la injusticia que se está cometiendo. Te pido perdón si es que esperabas más de mí en este aspecto pero hoy mi cuerpo dijo basta.

Con el de hoy ya van 103 días netos de impedimento de contacto. 71 fines de semana, 18 lunes y 14 miércoles. Me pregunto si tiene sentido seguir yendo y soportando toda la situación, si está más que claro que hasta que la justicia no haga algo la realidad no va a cambiar.

Quiero verte reír, llorar y cantar. Quiero escucharte decirme Papá y que nos abracemos bien fuerte. Quiero verte correr, tropezarte y levantarte. Quiero llevarte al jardín por las mañanas y pasarte a buscar por las tardes. Quiero despertarte, hacerte el desayuno y llevarte a pasear por todos lados. Quiero bañarte, prepararte la cena, que comamos juntos y contarte un cuento diferente cada noche antes de irnos a dormir. Quiero enseñarte a tocar la guitarra, a hacer pruebas cada vez más difíciles y llevarte a conocer la cancha de Boca. Quiero llevarte a la casa de los abus, que juegues con tus primos, y quiero que vayamos a la plaza, corramos carreras y saltemos arriba de los bancos.

Como verás, no quiero nada raro, lo único que quiero es que me dejen ser tu Papá.

Mi hijo y El Gauchito

Hijo, ¿vos sabías que gracias vos conocí al Gauchito Gil? Es decir, ya conocía su imagen y había visto infinidad de santuarios por todo el país, pero nunca se me había ocurrido leer acerca de su historia hasta que lo empezamos a frecuentar juntos.

Una de las plazas a la que más veces te llevé fue el Parque Los Andes, y en ese parque, además de calesitas y un montón de otros juegos, hay un santuario bastante grande del Gauchito Gil. Entonces, un día tomamos coraje y decidimos entrar. Tomados de la mano, silenciosos y con movimientos lentos nos fuimos acercando hasta ingresar. Una vez dentro vimos su figura grande e imponente, junto con decenas de velas rojas y otras ofrendas como bebidas alcohólicas, paquetes de yerba y cigarrillos. Nos llamó mucho la atención y nos dio mucha intriga por qué lo venía a venerar tanta gente.

Y así fue como todas las veces que volvimos a esa plaza pasamos a saludarlo. Algunas veces te lo sugería yo, y otras veces directamente me lo pedías vos. Y una vez le prendimos una vela, ¿te acordás?

Me pregunto qué pensará ahora el Gauchito que hace ya varios meses que no lo pasamos a saludar. ¿Pensará que nos olvidamos de él? ¿Pensará que nos mudamos a otra ciudad? ¿Qué pensará de ese nene y ese papá que siempre pasaban a verlo felices de la vida y que de un día para el otro dejaron de hacerlo? Lo único que sé, hijito, es que te prometo que vamos a ir a averiguarlo juntos, tengas la edad que tengas. Y, si el Gauchito nos da una mano para que sea más pronto que tarde, se lo vamos a agradecer mucho. Te quiero y te extraño cada día más.

Cumple del Primo

Hola hijo, hoy es 2 de enero de 2018 y tu primo León cumplió 4 años. ¿Te acordás de él? Se vieron poco porque vivía afuera, y ahora que viven cerca no pueden jugar juntos. Un lástima porque tienen casi la misma edad y se llevarían muy bien.

¡No sabés qué lindo cumple de piratas que hizo! Había un montón de nenes, se dibujaron un parche en el ojo, se pusieron sombreros, buscaron tesoros, jugaron a pescar  y un montón de otras cosas más.

¡Hasta tus abuelos se disfrazaron de piratas! Hay muchas fotos así que cuando nos veamos te las voy a mostrar porque estuvieron muy divertidos.

¿Sabías que para tu cumple de un año con tu mamá compramos un montón de cosas de Jake el Pirata? Todavía recuerdo cómo mirábamos juntos ese dibujito y cómo me sabía de memoria las canciones. Aquel día de 2015 quedará en la historia como el único cumpleaños que pudiste compartir con tu familia completa, tanto del lado de mamá como del lado de papá. Luego ya nunca más pudiste pasar un cumple con tu papá ni con su familia, como si una mitad de tu identidad hubiera sido borrada de un plumazo, unilateralmente y sin tu consentimiento. ¿A vos te parece justo?

Ya hace mucho tiempo que no te veo. Me pregunto cómo estarás, cuánto habrás crecido, qué palabras nuevas estarás diciendo o si ya tendrás un lenguaje más fluido. También me pregunto si te seguirás acordando de mí, y si quedará algún lugarcito de tu corazón que no haya sido contaminado aún con mentiras y difamaciones. Te extraño cada día más, hijo. Te mando miles de abrazos a la distancia.