Feliz Cumple!

Feliz cumple hijito mío. Hace exactamente 4 años estábamos en el hospital con tu mamá y te recibíamos con toda la felicidad del mundo. Hoy nos toca estar injusta e ilegítimamente alejados, pero ninguna distancia va a poder quebrantar el amor que sentimos el uno por el otro.

El único cumple que pudimos pasar juntos fue el de tu primer añito. ¿Habrá alguien en algún lugar que pueda pensar que eso es justo?

Hoy también es el primer cumpleaños que podés festejar en el jardín. Espero que tu mami pueda llevar una torta y que puedas soplar las velitas con todos tus amiguitos. Te extraño muchísimo. Daría lo que sea para poder estar con vos. Tus abus y todos en la familia piensan en vos y les encantaría poder abrazarte.

Te deseo que pases un día hermoso y que a pesar de todo lo que nos toca vivir puedas ser el nene más feliz del mundo. Realmente te lo merecés. Te doy mi palabra que algún día nos vamos a volver a encontrar y todo esto solo va a ser un mal recuerdo. Felices 4 años hijo, te amo.

Otro dia del Padre alejados

Hola hijo, hoy es 17 de Junio, es el día del Padre y, como sabrás, al igual que el año pasado, tampoco vamos a estar juntos. Yo voy a ir a almorzar a lo de tu abuelo y compartiré la mesa con tus tíos, primos, abuela y bisabuela, y todos extrañaremos horrores la ternura y la alegría de tu presencia.

Vos lo vas a pasar con tu mamá y con tu abuela, y quizá también con tus primos y tíos. Lo más probable es que vos no te des cuenta, pero tus primos seguramente se despierten, saluden a sus papás, les hagan algún regalito y compartan todo el día con ellos. Inclusive tus amiguitos del jardín, en su mayoría, pasarán el día con sus papás, les harán algún dibujito, y los homenajearan en su día. Pero vos no podrás hacer nada de eso.

Tanto en el jardín como en tu casa seguramente escuches hablar del día del padre y tu cabeza será un enredo de sensaciones. “¿Dónde está mi papá? A mí me encantaba estar con él pero hace mucho que no lo veo. Mi mamá dice que me hizo cosas feas pero yo sé que mi papá me ama y es incapaz de hacerme mal. ¿Solo yo pienso que esto es raro? ¿Por qué mis tíos y mi abu no le dicen nada a mi mamá? ¿No se dan cuenta que lo necesito?” Imagino que a pesar de ser muy chiquito, preguntas como estas en algún lugar de tu cabecita te deben resonar.

Quiero también aprovechar este espacio para mandarles un gran saludo a todos los Papás que leen este blog, y en especial a aquellos que, al igual que quien escribe, hoy estarán lejos de sus hijos. Conozco en carne propia lo que sufren todos los días, y lo doloroso que puede llegar a ser este día. Les deseo que puedan encontrar la paz y la fortaleza necesaria para que este tormento no los voltee y que, sin dar un paso atrás en la lucha, puedan ser felices y seguir adelante con sus vidas. Les mando un muy fuerte abrazo.

De piratas y superheroes

Hola hijito, ¿fuiste al planetario alguna vez? Hoy te quiero contar que el otro domingo fuimos a ver la función “Una de piratas” y estuvo muy linda. Y mirá cómo será el destino que la butaca a mi derecha quedó vacía toda la función. Qué lindo hubiese sido haberlo compartido con vos, agarrarte de la manito, recostarnos con la cabeza para arriba y contemplar maravillados la proyección sobre el domo del planetario. El espectáculo cuenta la historia de un pirata que navega a través del espacio en su barquito de papel, y recorre un montón de planetas y constelaciones. ¡No tengo dudas de que te hubiera encantado!

También quería aprovechar para contarte que hace unos días tu habitación ya tiene una cama hermosa. Es blanca con cajones azules, y le puse unas sábanas del Hombre Araña. No puedo evitar imaginarte acostado sobre ella, cobijado por Spiderman y por los brazos de papá, contándote un cuento, luego de una intensa jornada de juegos y carcajadas, charlando de la vida y soñando con un mundo mejor y más justo para todos los chicos.

Ya pasó mucho tiempo. Ocho meses desde que nos vimos al menos las poquitas horas que el régimen de comunicación que aún sigue vigente lo establece.  ¿Cuando nos volveremos a ver? Ya nadie lo sabe. Te extraño mucho hijito.

La Marcha

Hola hijo, hoy es 25 de Abril de 2018 y te quería contar que fui al obelisco a pelear por tus derechos y el de todo los chicos. Por suerte no fui solo. Me acompañaron tu abuela, mi novia y un amigo, pero aparte había un montón de otras personas que padecen este sinsentido de la obstrucción de vínculos familiares. Había papás, mamás, abuelos, abuelas, tíos, tías, primos, primas, amigos, parejas, y gente en general que empatiza con la causa y no puede creer lo que estamos viviendo.

Fui porque te amo y porque te extraño. Porque quiero que seas feliz y no hay forma alguna de que puedas ser feliz si te sustraen arbitrariamente la mitad de tu familia, siendo que ésta se desvive por estar junto a vos.  No tengo claro si lo que hay que hacer es crear nuevas leyes, modificar las existentes, o simplemente exigir que se cumplan las vigentes, pero lo que sí tengo claro es que tenía  que estar presente.

La lucha es larga y tediosa. Un día nos caemos y otro día nos levantamos. Lloramos y reímos. Ningún día es igual al otro, pero lo honesto y digno del camino es lo que nos termina manteniendo en pie y con la frente en alto. Más allá del resultado final, cuando te mire a los ojos voy a tener la tranquilidad de decirte que dejé todo para que vos sea feliz. Te extraño mucho.

Otra reunión de padres truncada

Hola hijito, hoy es 9 de abril y en tu jardín hubo una actividad entre alumnos y padres. “Cierre de proyecto” le llamaron, y consistía en que cada chico le pudiera mostrar a sus familiares los trabajos que estuvo realizando durante estos primeros meses. Por supuesto que yo estuve ahí, pero vos y tu mamá nunca llegaron.

Pude notar en cada uno de tus amiguitos la felicidad y la emoción de compartir su espacio con su mamá o con su papá, y me entristecí al saber que a vos te quitaron esa posibilidad. Vos podrías ser un nene privilegiado, porque es muy difícil, por cuestiones laborales, que ambos mamá y papá puedan asistir a las 13 horas a un evento como este. Sin embargo, en tu caso, vos podrías disfrutarnos a los dos, pero por egoísmo (por ser suave en mis palabras), tu mamá elige priorizar la obstrucción de nuestro vínculo a la alegría de que vos puedas compartir un ratito con ella y conmigo, tus compañeros y tus maestras.

Hubiera sido un momento hermoso. Solo me quedo con mi imaginación, en la que puedo verte entusiasmado, con una sonrisa de oreja a oreja y con tus ojitos picarones, señalándonos tus trabajitos, y contándonos detalles de cómo los fuiste haciendo. Te quiero mucho hijito, y sabé que siempre voy a querer lo mejor para vos.

1+1=150 (segunda parte)

Hola hijito, hoy te quiero contar sobre nuestro segundo encuentro, que fue inclusive mucho más lindo que el primero. Como te había prometido, a la semana siguiente volví al jardín para poder estar aunque sea un ratito más con vos.

Tu seño me dijo que estaban merendando pero que no había problema en que pasara. Apenas entré al aula me viste y me sonreíste. Fui rápidamente a sentarme al lado tuyo y lo primero que hiciste fue ofrecerme de tu galletita. Te abracé recontrafuerte y te di un súper beso. Me dijiste Papá y el mundo se detuvo. Luego me abrazaste vos espontáneamente y te juro que en ese instante me hiciste el papá más afortunado del universo. También aproveché para mostrarte algunas fotos que tenía impresas para que te ayudaran a recordar el bellísimo tiempo que solíamos pasar juntos. Te viste manejando el auto de papá y te sonreíste mucho. Eso sí que te gustaba, ¡atorrante!

Finalmente te volví a preguntar si querías que vuelva la semana próxima y me dijiste que sí con mucho más ímpetu que la semana pasada. Entonces noté como nuestro amor volvía a entrelazarse y a fortalecerse, y cómo tan sólo dos encuentros de cinco minutos cada uno habían suplido los 150 días de obstrucciones. Nos abrazamos bien fuerte y mientras salía de la salita me saludaste muy vivaz con tu manito. Sos el mejor hijo del mundo. Espero que tengas la templanza necesaria para salir inmune de todo este calvario. Te quiero mucho.

1+1 = 150 (primera parte)

Hola hijito de mi alma, te quiero contar que por estos días nos vimos dos veces. ¡No puedo creer lo gigante que estás! Tus brazos, tus piernas, tu carita, estás enorme.

Los dos encuentros se dieron en el jardín, en tu aula, el primero mientras jugabas con tus compañeros y el segundo mientras estabas merendando. ¡No sabés lo nervioso que estaba, en especial la primera vez!

Entré al aula, te busqué con la mirada entre todas las cabezas de tus amiguitos y finalmente te vi. Inmediatamente fui a tu encuentro, te abracé  y me senté al lado tuyo, en el piso. Me miraste sorprendido pero con mucho amor. Estabas anonadado, cosa totalmente entendible ya que hacía cinco meses que no nos veíamos. Te apretujé todo lo que pude, te dije todos los te quiero del mundo, te dije que te había extrañado mucho, te conté que te había estado buscando y que nunca había querido desaparecer, te dije que te quería llevar a la plaza, ir a saludar al Gauchito, llevarte a lo de los Abus y todas las palabras y frases que se me ocurrieron entre esa mezcla extraña de nervios y alegría. Te pregunté si querías que vuelva la semana siguiente y me dijiste que sí con la cabeza.

Así que te abracé bien fuerte, te saludé y me volví caminando al trabajo, rebosante de alegría, con los brazos levantados, como festejando un gol,  a los gritos por el medio de la calle.

Te encontré

Hola hijo, hoy  es 22 de Marzo y te quiero contar que finalmente te encontré. No importa cómo, ya cuando seas grande te lo voy a contar, pero lo que importa es que ya sé cuál es tu nuevo jardín. Obviamente la justicia no colaboró en nada. Si tuviera que esperar hasta que ellos me den la información posiblemente pasaría todo el año sin saberlo. Y como no existe ningún impedimento legal para estar juntos, no me podía quedar de brazos cruzados. Tu viejo es así. ¿Pensaste que me había olvidado de vos? Eso probablemente sea lo que te quieren hacer creer, pero quedate tranquilo que eso no va a ocurrir nunca.

También te cuento que me reuní con la directora y me dijo que, como cualquier padre, mientras no tenga un impedimento legal, puedo acercarme al jardín, asistir a los actos y a todas las actividades cuando lo desee. Estoy emocionado. 5 meses no es nada dicen algunos, pero para mí es un montón y para vos no me quiero ni imaginar. Te extraño mucho, pero sé que falta muy poquito para volverte a ver. Haceme el aguante que estoy en camino.

Las Hadas Existen

Hace unos días me encontré con una nena de 5 años que estaba disfrazada de hada. Tenía unas alitas coloridas y un vestido muy bonito. Muy entusiasmada me contó que había estado jugando con su papá y que, con ayuda de su varita y un poquito de polvo mágico, podía hacer aparecer cosas.

La miré fijamente y le dije que tenía una tarea  muy difícil y muy importante para encomendarle. Ella me miró pensativa y con una leve sonrisa en sus labios. “¿Qué tengo que hacer?”, me preguntó absorta. “Tenés que hacer aparecer a mi hijo que hace mucho que no lo veo y lo extraño mucho. Quiero llevarlo a la plaza y abrazarlo bien fuerte”, le contesté ilusionado. Entonces movió su varita, puso cara de hada, y después de unos segundos me dijo: “ahora no puedo, pero en mi casa le digo a mi mamá que me ayude y trato otra vez”.

Y así se fue la pequeña hadita, saltando feliz, con mi sueño y su alitas, y yo me quedé pensando en vos, abatido por un lado y esperanzado por el otro, confiando en que la magia de un hada pueda resolver lo que los humanos no podemos. Te extraño hijo. Cada vez falta menos.

Mudanza

Hola Hijito, hoy te quiero contar que hace unos días me mudé. Por un lado estoy un poco triste, porque la “casa Papá” que conociste ya no será la misma cuando nos volvamos a ver, y ya no podrá ser un puente de recuerdos que nos ayude a revincularnos. Ya no tendrás que apretar el ocho en el ascensor, ya no te saludará el encargado, yo no reconocerás las cuadras y negocios aledaños  y todo te resultará extraño cuando vengas a la nueva. Pero por otro lado estoy muy feliz y esperanzado porque arranca una nueva etapa en mi vida, y no tengo dudas que estará llena de amor, felicidad e infinidad de nuevos proyectos.

El proceso de embalado fue duro. Cuando agarré tu remerita de Boca me di cuenta que todavía mantenía el olor de tu piel y fue inevitable no entristecerme.  También tuve que desarmar la estación de servicio, ya sucia y polvorienta por el desuso, guardar tu guitarra, azul como la de papá, tus marcadores, lápices y libritos para pintar. Tus autitos, el Rayo Mc Queen, tus herramientas, la fábrica de masa, el pizarrón, el micrófono,  cada cosa que guardaba me traía recuerdos de cuando nos divertíamos juntos.

La casa nueva te va a encantar. Y lo más lindo de todo es que tiene una habitación reservada para vos. Obvio, por más que ahora no nos estemos viendo yo no pierdo las esperanzas. Y cómo siempre digo, luego de una separación tanto mamá como papá tenemos derecho a rehacer nuestras vidas, pero siempre junto a nuestros hijos, y esto es una de las tantas maneras que tengo de demostrártelo. Ojalá que pronto vengas a conocerla y que te quedes a dormir. Tengo un montón de cuentos para contarte, besos para darte y abrazos para apretujarte. Te extraño mucho hijito. Ya cada vez falta menos.