Otra reunión de padres truncada

Hola hijito, hoy es 9 de abril y en tu jardín hubo una actividad entre alumnos y padres. “Cierre de proyecto” le llamaron, y consistía en que cada chico le pudiera mostrar a sus familiares los trabajos que estuvo realizando durante estos primeros meses. Por supuesto que yo estuve ahí, pero vos y tu mamá nunca llegaron.

Pude notar en cada uno de tus amiguitos la felicidad y la emoción de compartir su espacio con su mamá o con su papá, y me entristecí al saber que a vos te quitaron esa posibilidad. Vos podrías ser un nene privilegiado, porque es muy difícil, por cuestiones laborales, que ambos mamá y papá puedan asistir a las 13 horas a un evento como este. Sin embargo, en tu caso, vos podrías disfrutarnos a los dos, pero por egoísmo (por ser suave en mis palabras), tu mamá elige priorizar la obstrucción de nuestro vínculo a la alegría de que vos puedas compartir un ratito con ella y conmigo, tus compañeros y tus maestras.

Hubiera sido un momento hermoso. Solo me quedo con mi imaginación, en la que puedo verte entusiasmado, con una sonrisa de oreja a oreja y con tus ojitos picarones, señalándonos tus trabajitos, y contándonos detalles de cómo los fuiste haciendo. Te quiero mucho hijito, y sabé que siempre voy a querer lo mejor para vos.

Promesa Incumplida

Hola hijito, lamentablemente lo bueno duró poco (si se puede llamar bueno a verte 5 minutos en el jardín), y ya no pude volverte a ver en la escuela. Intenté ir a la semana siguiente, y a la otra también, pero cuando tu mamá se enteró de que te había empezado a ver tomó la medida de quedarse en la puerta del jardín durante las tres horas que vos permaneces adentro, de manera de hacer imposible nuestro encuentro.

Finalmente, un día tomé conocimiento de que tu mamá no estaba en la puerta y decidí intentarlo por última vez. Caminé a paso ligero, pero al llegar y pedir saludarte, me advirtieron que había nuevas normativas y que tenía que hablar con la directora al respecto.

Me reuní con las autoridades y me comunicaron que la supervisión informó que la escuela no puede funcionar como un lugar de encuentro. También me contaron que uno de los días que te fui a ver, tu mamá llamó a la policía pero el patrullero llegó cuando ya me había retirado. Como verás, sigue insistiendo con la idea de que me lleven preso, aunque sabe muy bien que es en vano porque no existe restricción alguna para que nos veamos.

Es la primera vez que no te cumplo una promesa. Intenté por todos los medios pero no lo logré. Te pido perdón, pero el muro que nos separa se hace cada vez más alto y más grueso. La única hendija que había podido abrir luego de cinco meses de obstrucciones se volvió a cerrar y ya no sé qué más hacer. Me guardo tu último abrazo y tu último “Papá” en lo más profundo de mi ser.  Nunca voy a dejar de buscar la forma de verte. Hasta siempre hijito.

1+1 = 150 (primera parte)

Hola hijito de mi alma, te quiero contar que por estos días nos vimos dos veces. ¡No puedo creer lo gigante que estás! Tus brazos, tus piernas, tu carita, estás enorme.

Los dos encuentros se dieron en el jardín, en tu aula, el primero mientras jugabas con tus compañeros y el segundo mientras estabas merendando. ¡No sabés lo nervioso que estaba, en especial la primera vez!

Entré al aula, te busqué con la mirada entre todas las cabezas de tus amiguitos y finalmente te vi. Inmediatamente fui a tu encuentro, te abracé  y me senté al lado tuyo, en el piso. Me miraste sorprendido pero con mucho amor. Estabas anonadado, cosa totalmente entendible ya que hacía cinco meses que no nos veíamos. Te apretujé todo lo que pude, te dije todos los te quiero del mundo, te dije que te había extrañado mucho, te conté que te había estado buscando y que nunca había querido desaparecer, te dije que te quería llevar a la plaza, ir a saludar al Gauchito, llevarte a lo de los Abus y todas las palabras y frases que se me ocurrieron entre esa mezcla extraña de nervios y alegría. Te pregunté si querías que vuelva la semana siguiente y me dijiste que sí con la cabeza.

Así que te abracé bien fuerte, te saludé y me volví caminando al trabajo, rebosante de alegría, con los brazos levantados, como festejando un gol,  a los gritos por el medio de la calle.

Te encontré

Hola hijo, hoy  es 22 de Marzo y te quiero contar que finalmente te encontré. No importa cómo, ya cuando seas grande te lo voy a contar, pero lo que importa es que ya sé cuál es tu nuevo jardín. Obviamente la justicia no colaboró en nada. Si tuviera que esperar hasta que ellos me den la información posiblemente pasaría todo el año sin saberlo. Y como no existe ningún impedimento legal para estar juntos, no me podía quedar de brazos cruzados. Tu viejo es así. ¿Pensaste que me había olvidado de vos? Eso probablemente sea lo que te quieren hacer creer, pero quedate tranquilo que eso no va a ocurrir nunca.

También te cuento que me reuní con la directora y me dijo que, como cualquier padre, mientras no tenga un impedimento legal, puedo acercarme al jardín, asistir a los actos y a todas las actividades cuando lo desee. Estoy emocionado. 5 meses no es nada dicen algunos, pero para mí es un montón y para vos no me quiero ni imaginar. Te extraño mucho, pero sé que falta muy poquito para volverte a ver. Haceme el aguante que estoy en camino.

Las Hadas Existen

Hace unos días me encontré con una nena de 5 años que estaba disfrazada de hada. Tenía unas alitas coloridas y un vestido muy bonito. Muy entusiasmada me contó que había estado jugando con su papá y que, con ayuda de su varita y un poquito de polvo mágico, podía hacer aparecer cosas.

La miré fijamente y le dije que tenía una tarea  muy difícil y muy importante para encomendarle. Ella me miró pensativa y con una leve sonrisa en sus labios. “¿Qué tengo que hacer?”, me preguntó absorta. “Tenés que hacer aparecer a mi hijo que hace mucho que no lo veo y lo extraño mucho. Quiero llevarlo a la plaza y abrazarlo bien fuerte”, le contesté ilusionado. Entonces movió su varita, puso cara de hada, y después de unos segundos me dijo: “ahora no puedo, pero en mi casa le digo a mi mamá que me ayude y trato otra vez”.

Y así se fue la pequeña hadita, saltando feliz, con mi sueño y su alitas, y yo me quedé pensando en vos, abatido por un lado y esperanzado por el otro, confiando en que la magia de un hada pueda resolver lo que los humanos no podemos. Te extraño hijo. Cada vez falta menos.

NO TE QUIERE VER

Hola hijo, hoy es 7 de Marzo de 2018, te fui a buscar, toqué timbre, y para mi sorpresa me atendió tu mamá por el portero eléctrico. Raro, porque habitualmente me atiende tu abuela. ¿Qué le habrá pasado? En fin, lo único que atinó a decirme fue que vos no querías verme y me cortó en seco. Y pensar que hay gente que todavía sigue negando la existencia de la alienación parental.

Pero como te digo siempre, vos no te preocupes porque sé que es mentira y que te morís de ganas de estar conmigo y con tus abus.  Eso nos demostraste todos y cada uno de los días que nos vimos hasta octubre pasado, con tus gritos de alegría cuando escuchabas el timbre que tocaba papá, con tus caras de angustia cada vez que te dejaba en tu casa y con cada sonrisa y con cada abrazo que nos regalaste cada minuto que compartimos juntos. Pese a quien le pese, patalee quien patalee, la realidad es que vos amás infinitamente a tu papá, y eso nadie lo va a poder cambiar. No tengo dudas que cada vez falta menos. Te quiero hijito.

¿A qué jardín vas?

Hola hijito de mi alma, hoy te quiero contar que la semana pasada me enteré que te cambiaron de jardín. Llamé a la escuela donde habías terminado sala de tres el año pasado, y la directora me informó que no habías empezado sala de cuatro en esa institución. Por sugerencia de ella llamé a la Supervisión de nivel inicial de la ciudad de Buenos Aires, pero allí me advirtieron que la única forma en que me podían informar en qué establecimiento te habían inscripto es a través de un oficio judicial. Entonces, tristemente, voy a estar muchos meses sin saber a qué jardín estás yendo y el impedimento de contacto ilegítimo que nos infligen  se seguirá extendiendo en el tiempo.

Al parecer las amenazas de tu mamá a la directora del jardín anterior tan solo por haber cumplido la ley, y los tres intentos frustrados de impedirme ingresar por medio de la policía, agotaron su paciencia y la hicieron optar por el cambio, de manera de ganar tiempo y empezar a tratar con autoridades y docentes que no están al tanto de su obrar obstruccionista que desoye lo dictaminado por un juez.

Obviamente pedirme opinión sobre colegios, o que elijamos uno juntos es algo que ya ni remotamente se me cruza por la cabeza, inclusive a pesar de haberle enviado numerosos mails con sugerencias, los cuales nunca fueron respondidos. Además, si bien ya lo había contado antes, en el que caso que tu mamá quiera que vayas a un colegio privado, ofrezco pagarlo al 100%, como así también ofrezco pagar el 100% de todos tus gastos y necesidades.

A pesar de todo hijo, por cada golpe que nos den yo siempre voy a responder con amor. Porque así me manejo y siempre me manejé en la vida. Cuando seas grande lo vas a poder comprobar vos solo, indagando por donde sea y hablando con quien quieras. Posiblemente ya no sea lo mismo, porque esta distancia nos dejará secuelas dolorosas y nos marcará de por vida, pero no tengo dudas que al amor que nos unió hasta octubre del año pasado, en algún momento resurgirá más fuerte que nunca.

4 Meses

Hola hijito, hoy es 23 de febrero de 2018 y se cumplen 4 meses desde la última vez que te vi en torno al régimen de comunicación que dictaminó el juez. Parece mentira pero ya son 120 días de una decisión unilateral e ilegítima que coarta tu libertad y tu derecho a crecer acompañado de tu papá, tus abuelos y tu familia en general.

Hoy no tengo historia ni anécdota que contar. Sólo escribo para que sepas que no me he olvidado de vos. Te extraño cada día más y constantemente te tengo presente y fantaseo con volvernos a ver. “Casa papá” está demasiado silenciosa y ordenada, y ya nadie cocina “Rocklets”, ni toca la guitarra, ni dibuja en el pizarrón, ni prende el trencito eléctrico, ni come palitos conmigo.

120 días es mucho tiempo para mí, pero estoy seguro que debe ser mucho más para vos. Crecer sin el amor de tu papá debe ser difícil, pero imagino que mucho más duro debe ser cuando ese amor se te arrebata no por decisión de tu padre ni de la justicia, sino por la decisión de las mismas personas que dicen quererte.

Quiero decirte que no importa el tiempo que pase, que yo voy estar siempre listo para abrazarte y compartir tiempo con vos. Quedate tranquilo que tu lugar en la casa y en mi corazón lo vas a tener reservado de por vida. Te extraño cada día más.

Hoy no toqué timbre

Hola hijo, hoy es 14 de febrero de 2018 y te fui a buscar a tu casa como decenas de otras veces lo había hecho. Pero a diferencia de todas las otras veces, hoy llegué hasta la puerta y no tuve fuerzas para tocar el timbre. Pude ver a través de una hendija de la persiana que la casa parecía habitada pero claramente vos no estabas adentro, tal como viene ocurriendo en los últimos 3 meses y como ocurrió en la mayoría de los fines de semana desde octubre de 2016 a la fecha.

Hoy no tuve fuerzas para tocar el timbre y bancarme a tu abuela dándome boletas para pagar y haciéndose la desentendida con la atrocidad y la injusticia que se está cometiendo. Te pido perdón si es que esperabas más de mí en este aspecto pero hoy mi cuerpo dijo basta.

Con el de hoy ya van 103 días netos de impedimento de contacto. 71 fines de semana, 18 lunes y 14 miércoles. Me pregunto si tiene sentido seguir yendo y soportando toda la situación, si está más que claro que hasta que la justicia no haga algo la realidad no va a cambiar.

Quiero verte reír, llorar y cantar. Quiero escucharte decirme Papá y que nos abracemos bien fuerte. Quiero verte correr, tropezarte y levantarte. Quiero llevarte al jardín por las mañanas y pasarte a buscar por las tardes. Quiero despertarte, hacerte el desayuno y llevarte a pasear por todos lados. Quiero bañarte, prepararte la cena, que comamos juntos y contarte un cuento diferente cada noche antes de irnos a dormir. Quiero enseñarte a tocar la guitarra, a hacer pruebas cada vez más difíciles y llevarte a conocer la cancha de Boca. Quiero llevarte a la casa de los abus, que juegues con tus primos, y quiero que vayamos a la plaza, corramos carreras y saltemos arriba de los bancos.

Como verás, no quiero nada raro, lo único que quiero es que me dejen ser tu Papá.

Tus No Vacaciones

Hola hijito, ¿cómo estás? Te quería contar que hace unos días volví de vacaciones y durante las mismas nunca dejé de pensar en vos.

La única vez que nos pudimos ir de vacaciones vos tenías solamente algunos meses de vida y todavía vivíamos todos juntos con tu mamá. Fuimos a la costa, y me acuerdo que te metimos a la pileta, te mojamos los piecitos en el mar, y también fue el momento en que empezaste a comer algo de sólido como yogur, que en ese entonces te encantaba. Luego, tanto en 2016, 2017 y 2018, ya no pudimos compartir unas vacaciones los dos juntos.

Me hubiera encantado que vinieras conmigo. ¡Te hubieras subido al avión! Con lo que te gustan no me alcanza la imaginación para vislumbrar lo que hubiera sido tu carita en la sala de espera del aeropuerto viéndolos despegar y aterrizar y, una vez arriba, sentarte, abrocharte el cinturón y ver todos los paisajes a través de la ventana.

Adonde fui había montañas y ríos. Cada sendero que caminé me lo imaginé transitándolo con vos de la mano. Subiendo, bajando, trepando, corriendo, saltando. Con lo que te gusta todo eso hubieras quedado maravillado. También hubiéramos ido a comer a restoranes. Te hubieras sentado, papi te hubiese leído el menú y hubiéramos comido cosas muy ricas. También en una de esas nos metíamos al río. El agua estaba congelada, pero seguro que nos metíamos igual. Te hubiera agarrado bien fuerte porque a pesar de tener poquita profundidad la corriente estaba bastante brava.

¿Y sabés qué? También había un parque de diversiones con juegos que te hubiesen dejado atónito. Había varios a los que podríamos haber ido juntos. ¡Cómo te hubieras reído con los autitos chocadores! Papi se hubiera sentado del lado del volante y vos a su derecha, y hubiéramos manejado por toda la pista evitando ser chocados. ¡Iban rapidísimo! También nos podíamos haber subido al barco pirata. ¿Te hubieras animado? Y también había un tobogán altísimo, que solo podían tirarse los nenes chiquitos si iban acompañados de un mayor. Hubiéramos tenido que subir una escalera alta hasta cielo, sentarnos los dos en una alfombra y tirarnos abrazándonos bien fuerte. Hubiera sido una experiencia inolvidable para ambos.

Ya van varios meses que no te veo y cada día te extraño más. Me pregunto de qué manera estarás expresando la angustia de no poder estar con tu papá y me desespero. Te quiero mucho hijito.