Hola hijito, hoy es 24 de Noviembre 2017 y tuve la experiencia de participar de mi primera reunión de padres en tu jardín. Hace tiempo que tu seño me había avisado, así que por las dudas yo pedí en el juzgado que me dieran una autorización explícita para poder asistir, sabiendo de antemano que podía pasar cualquier cosa.
Y así fue como cinco minutos antes de la hora de inicio la directora me llamó y me pidió muy amablemente si podía ir otro día para evitar inconvenientes, porque tu mamá había llegado antes y había presentado no sé qué papeles para que yo no pudiera concurrir. A lo cual yo le respondí que no, que no sólo tengo el derecho legítimo como padre, sino que también tenía la autorización del juzgado.
Estuve 15 minutos afuera hasta que repentinamente llegó la policía. También salió la directora, explicó la situación y yo exhibí mi autorización a los tres uniformados, quienes después de leerla dieron el visto bueno para que yo ingresara. La directora me acompañó hasta tu aula y me senté en una de las sillitas, que posiblemente vos hayas usado más de una vez. ¿A vos te parece que tenga que venir la policía para que tu papá participe de una reunión de padres?
A tu mamá no la vi en ningún momento pero me enteré que se fue enojada y amenazó a la directora con sacarte de la institución. Cabe aclarar que yo no tenía ningún problema en compartir la sala con ella, creo que los dos tenemos derecho y debemos comportarnos civilizadamente. Es una pena que ella lo tome de esta manera porque nos terminamos perjudicando todos, inclusive los otros nenes del jardín que tienen que ver llegar a la policía y no deben entender el por qué.
En la reunión tu seño nos contó un poco sobre las actividades que estuvieron realizando durante el año y nos proyectaron un video donde te pude ver muy contento jugando y compartiendo con tus amiguitos. Al finalizar nos dieron los informes y todos los papás y mamás se encontraron con sus hijos, a excepción mía, claro, porque obviamente no te habían llevado para evitar que estuvieras conmigo. Qué actitud sumamente egoísta, ¿no creés? Que todos tus compañeritos tengan esa alegría de encontrarse con sus padres en el aula donde juegan todos los días, menos vos que te lo perdiste.
Saludé a tu maestra y a la directora y me volví caminando al trabajo con un sentimiento de alivio. Primero porque no dejé avasallar mis derechos como papá, y segundo porque al menos por unos minutos tuve la posibilidad de sentirme un papá normal, como cualquier otro que asiste a una reunión de padres en el colegio de su hijo. Ya para cuando termine de escribir este texto y lo guarde para publicarlo más adelante, seguramente habré tomado consciencia que sigo sin verte y que cada día que pasa es una puntada más en la espalda que se me suma. ¿Cuánto tiempo tendrá que pasar para que podamos volver a vernos y tener una relación de padre a hijo como la que ambos nos merecemos?