Mudanza

Hola Hijito, hoy te quiero contar que hace unos días me mudé. Por un lado estoy un poco triste, porque la “casa Papá” que conociste ya no será la misma cuando nos volvamos a ver, y ya no podrá ser un puente de recuerdos que nos ayude a revincularnos. Ya no tendrás que apretar el ocho en el ascensor, ya no te saludará el encargado, yo no reconocerás las cuadras y negocios aledaños  y todo te resultará extraño cuando vengas a la nueva. Pero por otro lado estoy muy feliz y esperanzado porque arranca una nueva etapa en mi vida, y no tengo dudas que estará llena de amor, felicidad e infinidad de nuevos proyectos.

El proceso de embalado fue duro. Cuando agarré tu remerita de Boca me di cuenta que todavía mantenía el olor de tu piel y fue inevitable no entristecerme.  También tuve que desarmar la estación de servicio, ya sucia y polvorienta por el desuso, guardar tu guitarra, azul como la de papá, tus marcadores, lápices y libritos para pintar. Tus autitos, el Rayo Mc Queen, tus herramientas, la fábrica de masa, el pizarrón, el micrófono,  cada cosa que guardaba me traía recuerdos de cuando nos divertíamos juntos.

La casa nueva te va a encantar. Y lo más lindo de todo es que tiene una habitación reservada para vos. Obvio, por más que ahora no nos estemos viendo yo no pierdo las esperanzas. Y cómo siempre digo, luego de una separación tanto mamá como papá tenemos derecho a rehacer nuestras vidas, pero siempre junto a nuestros hijos, y esto es una de las tantas maneras que tengo de demostrártelo. Ojalá que pronto vengas a conocerla y que te quedes a dormir. Tengo un montón de cuentos para contarte, besos para darte y abrazos para apretujarte. Te extraño mucho hijito. Ya cada vez falta menos.

NO TE QUIERE VER

Hola hijo, hoy es 7 de Marzo de 2018, te fui a buscar, toqué timbre, y para mi sorpresa me atendió tu mamá por el portero eléctrico. Raro, porque habitualmente me atiende tu abuela. ¿Qué le habrá pasado? En fin, lo único que atinó a decirme fue que vos no querías verme y me cortó en seco. Y pensar que hay gente que todavía sigue negando la existencia de la alienación parental.

Pero como te digo siempre, vos no te preocupes porque sé que es mentira y que te morís de ganas de estar conmigo y con tus abus.  Eso nos demostraste todos y cada uno de los días que nos vimos hasta octubre pasado, con tus gritos de alegría cuando escuchabas el timbre que tocaba papá, con tus caras de angustia cada vez que te dejaba en tu casa y con cada sonrisa y con cada abrazo que nos regalaste cada minuto que compartimos juntos. Pese a quien le pese, patalee quien patalee, la realidad es que vos amás infinitamente a tu papá, y eso nadie lo va a poder cambiar. No tengo dudas que cada vez falta menos. Te quiero hijito.

¿A qué jardín vas?

Hola hijito de mi alma, hoy te quiero contar que la semana pasada me enteré que te cambiaron de jardín. Llamé a la escuela donde habías terminado sala de tres el año pasado, y la directora me informó que no habías empezado sala de cuatro en esa institución. Por sugerencia de ella llamé a la Supervisión de nivel inicial de la ciudad de Buenos Aires, pero allí me advirtieron que la única forma en que me podían informar en qué establecimiento te habían inscripto es a través de un oficio judicial. Entonces, tristemente, voy a estar muchos meses sin saber a qué jardín estás yendo y el impedimento de contacto ilegítimo que nos infligen  se seguirá extendiendo en el tiempo.

Al parecer las amenazas de tu mamá a la directora del jardín anterior tan solo por haber cumplido la ley, y los tres intentos frustrados de impedirme ingresar por medio de la policía, agotaron su paciencia y la hicieron optar por el cambio, de manera de ganar tiempo y empezar a tratar con autoridades y docentes que no están al tanto de su obrar obstruccionista que desoye lo dictaminado por un juez.

Obviamente pedirme opinión sobre colegios, o que elijamos uno juntos es algo que ya ni remotamente se me cruza por la cabeza, inclusive a pesar de haberle enviado numerosos mails con sugerencias, los cuales nunca fueron respondidos. Además, si bien ya lo había contado antes, en el que caso que tu mamá quiera que vayas a un colegio privado, ofrezco pagarlo al 100%, como así también ofrezco pagar el 100% de todos tus gastos y necesidades.

A pesar de todo hijo, por cada golpe que nos den yo siempre voy a responder con amor. Porque así me manejo y siempre me manejé en la vida. Cuando seas grande lo vas a poder comprobar vos solo, indagando por donde sea y hablando con quien quieras. Posiblemente ya no sea lo mismo, porque esta distancia nos dejará secuelas dolorosas y nos marcará de por vida, pero no tengo dudas que al amor que nos unió hasta octubre del año pasado, en algún momento resurgirá más fuerte que nunca.

4 Meses

Hola hijito, hoy es 23 de febrero de 2018 y se cumplen 4 meses desde la última vez que te vi en torno al régimen de comunicación que dictaminó el juez. Parece mentira pero ya son 120 días de una decisión unilateral e ilegítima que coarta tu libertad y tu derecho a crecer acompañado de tu papá, tus abuelos y tu familia en general.

Hoy no tengo historia ni anécdota que contar. Sólo escribo para que sepas que no me he olvidado de vos. Te extraño cada día más y constantemente te tengo presente y fantaseo con volvernos a ver. “Casa papá” está demasiado silenciosa y ordenada, y ya nadie cocina “Rocklets”, ni toca la guitarra, ni dibuja en el pizarrón, ni prende el trencito eléctrico, ni come palitos conmigo.

120 días es mucho tiempo para mí, pero estoy seguro que debe ser mucho más para vos. Crecer sin el amor de tu papá debe ser difícil, pero imagino que mucho más duro debe ser cuando ese amor se te arrebata no por decisión de tu padre ni de la justicia, sino por la decisión de las mismas personas que dicen quererte.

Quiero decirte que no importa el tiempo que pase, que yo voy estar siempre listo para abrazarte y compartir tiempo con vos. Quedate tranquilo que tu lugar en la casa y en mi corazón lo vas a tener reservado de por vida. Te extraño cada día más.

Hoy no toqué timbre

Hola hijo, hoy es 14 de febrero de 2018 y te fui a buscar a tu casa como decenas de otras veces lo había hecho. Pero a diferencia de todas las otras veces, hoy llegué hasta la puerta y no tuve fuerzas para tocar el timbre. Pude ver a través de una hendija de la persiana que la casa parecía habitada pero claramente vos no estabas adentro, tal como viene ocurriendo en los últimos 3 meses y como ocurrió en la mayoría de los fines de semana desde octubre de 2016 a la fecha.

Hoy no tuve fuerzas para tocar el timbre y bancarme a tu abuela dándome boletas para pagar y haciéndose la desentendida con la atrocidad y la injusticia que se está cometiendo. Te pido perdón si es que esperabas más de mí en este aspecto pero hoy mi cuerpo dijo basta.

Con el de hoy ya van 103 días netos de impedimento de contacto. 71 fines de semana, 18 lunes y 14 miércoles. Me pregunto si tiene sentido seguir yendo y soportando toda la situación, si está más que claro que hasta que la justicia no haga algo la realidad no va a cambiar.

Quiero verte reír, llorar y cantar. Quiero escucharte decirme Papá y que nos abracemos bien fuerte. Quiero verte correr, tropezarte y levantarte. Quiero llevarte al jardín por las mañanas y pasarte a buscar por las tardes. Quiero despertarte, hacerte el desayuno y llevarte a pasear por todos lados. Quiero bañarte, prepararte la cena, que comamos juntos y contarte un cuento diferente cada noche antes de irnos a dormir. Quiero enseñarte a tocar la guitarra, a hacer pruebas cada vez más difíciles y llevarte a conocer la cancha de Boca. Quiero llevarte a la casa de los abus, que juegues con tus primos, y quiero que vayamos a la plaza, corramos carreras y saltemos arriba de los bancos.

Como verás, no quiero nada raro, lo único que quiero es que me dejen ser tu Papá.

Tus No Vacaciones

Hola hijito, ¿cómo estás? Te quería contar que hace unos días volví de vacaciones y durante las mismas nunca dejé de pensar en vos.

La única vez que nos pudimos ir de vacaciones vos tenías solamente algunos meses de vida y todavía vivíamos todos juntos con tu mamá. Fuimos a la costa, y me acuerdo que te metimos a la pileta, te mojamos los piecitos en el mar, y también fue el momento en que empezaste a comer algo de sólido como yogur, que en ese entonces te encantaba. Luego, tanto en 2016, 2017 y 2018, ya no pudimos compartir unas vacaciones los dos juntos.

Me hubiera encantado que vinieras conmigo. ¡Te hubieras subido al avión! Con lo que te gustan no me alcanza la imaginación para vislumbrar lo que hubiera sido tu carita en la sala de espera del aeropuerto viéndolos despegar y aterrizar y, una vez arriba, sentarte, abrocharte el cinturón y ver todos los paisajes a través de la ventana.

Adonde fui había montañas y ríos. Cada sendero que caminé me lo imaginé transitándolo con vos de la mano. Subiendo, bajando, trepando, corriendo, saltando. Con lo que te gusta todo eso hubieras quedado maravillado. También hubiéramos ido a comer a restoranes. Te hubieras sentado, papi te hubiese leído el menú y hubiéramos comido cosas muy ricas. También en una de esas nos metíamos al río. El agua estaba congelada, pero seguro que nos metíamos igual. Te hubiera agarrado bien fuerte porque a pesar de tener poquita profundidad la corriente estaba bastante brava.

¿Y sabés qué? También había un parque de diversiones con juegos que te hubiesen dejado atónito. Había varios a los que podríamos haber ido juntos. ¡Cómo te hubieras reído con los autitos chocadores! Papi se hubiera sentado del lado del volante y vos a su derecha, y hubiéramos manejado por toda la pista evitando ser chocados. ¡Iban rapidísimo! También nos podíamos haber subido al barco pirata. ¿Te hubieras animado? Y también había un tobogán altísimo, que solo podían tirarse los nenes chiquitos si iban acompañados de un mayor. Hubiéramos tenido que subir una escalera alta hasta cielo, sentarnos los dos en una alfombra y tirarnos abrazándonos bien fuerte. Hubiera sido una experiencia inolvidable para ambos.

Ya van varios meses que no te veo y cada día te extraño más. Me pregunto de qué manera estarás expresando la angustia de no poder estar con tu papá y me desespero. Te quiero mucho hijito.

Mi hijo y El Gauchito

Hijo, ¿vos sabías que gracias vos conocí al Gauchito Gil? Es decir, ya conocía su imagen y había visto infinidad de santuarios por todo el país, pero nunca se me había ocurrido leer acerca de su historia hasta que lo empezamos a frecuentar juntos.

Una de las plazas a la que más veces te llevé fue el Parque Los Andes, y en ese parque, además de calesitas y un montón de otros juegos, hay un santuario bastante grande del Gauchito Gil. Entonces, un día tomamos coraje y decidimos entrar. Tomados de la mano, silenciosos y con movimientos lentos nos fuimos acercando hasta ingresar. Una vez dentro vimos su figura grande e imponente, junto con decenas de velas rojas y otras ofrendas como bebidas alcohólicas, paquetes de yerba y cigarrillos. Nos llamó mucho la atención y nos dio mucha intriga por qué lo venía a venerar tanta gente.

Y así fue como todas las veces que volvimos a esa plaza pasamos a saludarlo. Algunas veces te lo sugería yo, y otras veces directamente me lo pedías vos. Y una vez le prendimos una vela, ¿te acordás?

Me pregunto qué pensará ahora el Gauchito que hace ya varios meses que no lo pasamos a saludar. ¿Pensará que nos olvidamos de él? ¿Pensará que nos mudamos a otra ciudad? ¿Qué pensará de ese nene y ese papá que siempre pasaban a verlo felices de la vida y que de un día para el otro dejaron de hacerlo? Lo único que sé, hijito, es que te prometo que vamos a ir a averiguarlo juntos, tengas la edad que tengas. Y, si el Gauchito nos da una mano para que sea más pronto que tarde, se lo vamos a agradecer mucho. Te quiero y te extraño cada día más.

Cumple del Primo

Hola hijo, hoy es 2 de enero de 2018 y tu primo León cumplió 4 años. ¿Te acordás de él? Se vieron poco porque vivía afuera, y ahora que viven cerca no pueden jugar juntos. Un lástima porque tienen casi la misma edad y se llevarían muy bien.

¡No sabés qué lindo cumple de piratas que hizo! Había un montón de nenes, se dibujaron un parche en el ojo, se pusieron sombreros, buscaron tesoros, jugaron a pescar  y un montón de otras cosas más.

¡Hasta tus abuelos se disfrazaron de piratas! Hay muchas fotos así que cuando nos veamos te las voy a mostrar porque estuvieron muy divertidos.

¿Sabías que para tu cumple de un año con tu mamá compramos un montón de cosas de Jake el Pirata? Todavía recuerdo cómo mirábamos juntos ese dibujito y cómo me sabía de memoria las canciones. Aquel día de 2015 quedará en la historia como el único cumpleaños que pudiste compartir con tu familia completa, tanto del lado de mamá como del lado de papá. Luego ya nunca más pudiste pasar un cumple con tu papá ni con su familia, como si una mitad de tu identidad hubiera sido borrada de un plumazo, unilateralmente y sin tu consentimiento. ¿A vos te parece justo?

Ya hace mucho tiempo que no te veo. Me pregunto cómo estarás, cuánto habrás crecido, qué palabras nuevas estarás diciendo o si ya tendrás un lenguaje más fluido. También me pregunto si te seguirás acordando de mí, y si quedará algún lugarcito de tu corazón que no haya sido contaminado aún con mentiras y difamaciones. Te extraño cada día más, hijo. Te mando miles de abrazos a la distancia.

El último abrazo en mucho tiempo

Hola Hijito, hoy es 19 de diciembre de 2017 y es muy probable que te haya dado el último abrazo en mucho tiempo. Hoy al mediodía hubo una actividad en tu jardín con motivo del cierre del año y no me la quería perder. Apenas llegué te vi en el hall con tu mamá, tu abuela, tu tía y uno de tus primos. Te saludé desde lejos y te sonreí. Vos me viste y cruzamos miradas.

Te noté raro. Te sentí  triste, desmejorado. Ya no percibí esa alegría incontrolable que siempre tenías al verme. Fue la primera vez que realmente sentí que los efectos de la alienación parental se habían empezado a apropiar de tu persona. Como antes nos veíamos una o dos veces por semana, ese poquito tiempo servía de campo de fuerza y todo lo que escuchabas en tu casa no te hacía efecto alguno, pero como hace ya dos meses que no nos vemos, esa energía ha mermado y la mentira ha empezado a echar raíces en tu cabecita.

Cuando las autoridades del jardín me vieron me hicieron entrar a la oficina de dirección, cosa que no me gustó. Ahí me dijeron que otra vez iba a venir la policía (ya es la tercera que vez que viene al jardín) porque tu mamá no quería que yo esté ahí. No lo podía creer. Ya todos saben que estoy autorizado por el juzgado a ir a actos escolares en tu jardín, e inclusive así le siguen dando cabida a los reclamos de tu mamá. La policía vino y obviamente dijo que yo me podía quedar, que en todo caso si tu mamá tenía algún problema podía irse en cualquier momento.

La actividad consistió en una especie de búsqueda del tesoro por todo el jardín. Hubo canciones, una sección de educación física con carrera de obstáculos, y terminó en tu aula con la entrega de carpetas. En cada momento de la actividad no perdí oportunidad para mirarte, saludarte, sonreírte y gesticularte con la boca un “te quiero mucho”. Vos me observabas confundido. A cada rato me buscabas tímidamente con tu mirada, como sabiendo que estabas haciendo algo que alguien no quería que hicieras. Tardaste un tiempo, pero finalmente me saludaste desde lejos con tu manito.

Yo me sentía muy raro. Tenerte tan cerca y ni siquiera poder darte la mano era de una impotencia enorme. Hasta que en un momento no aguanté más. Mientras mirabas tu carpeta con tu mamá, tu abuela, tía y primos, me acerqué, me agaché, te agarré del brazo y te abracé bien fuerte. Y en ese momento se detuvo el mundo. No había nadie más alrededor que nosotros dos. Te dije mil veces que te quiero mucho y que papá siempre iba a estar con vos. Después me levanté, saludé a la directora y me retiré. El objetivo principal, que era que me vieras y poder saludarte, se había cumplido.

Debo reconocer que me fui destrozado. Porque cada vez veo más lejano el hecho de que tu mamá afloje y quiera que pasemos tiempo juntos. Porque también me pone muy triste que el resto de su familia avale este comportamiento obstruccionista injustificado. Porque no te vi bien y no te percibí feliz. Porque noté que tus amiguitos jugaban alegres y vos parecías como apagado. Porque tengo miedo de que la próxima vez que te vea no sea más que un extraño en tu vida. Porque me debato internamente si debo seguir haciendo estas cosas o si debo dar un paso al costado y sólo seguir con mí lucha en el campo judicial y esperar a que pasen los años para poder revincularme con vos. Porque siento a flor de piel como tu infancia se me esfuma. Porque tengo miedo de que todo esto repercuta en tu vida adulta. Porque siento culpa de que tengas que pasar por todo esto. Porque me duele y porque también veo sufrir a la gente que me quiere. Porque soy tu papá y te extraño hasta el infinito. Y porque posiblemente este haya sido el último abrazo que te pueda dar en mucho tiempo.

El Bautismo de Lorenzo. Borrando a la familia.

Hola hijo, hoy es 10 de diciembre de 2017 y fuimos al bautismo de Lorenzo. Primero fuimos a la parroquia y después al salón a comer y a festejar, porque también cumplía un añito.

Había tantos chicos que los papás alquilaron un castillo inflable. ¡No sabés como se divirtieron todos! Saltaron, corrieron y gritaron hasta las cinco de la tarde que apagaron la velita y cortaron la torta.

Yo me puse contento porque a pesar del calor y del bullicio constante pude hacer dormir a tu primito de 8 meses en mis brazos, así que corroboré que mis dotes de “duerme bebés” siguen intactos.

A todos nos hubiera encantado que compartas este día con nosotros. Había un montón de gente que hace muchísimo tiempo que no te ve y otra que ni siquiera te conoce. Abuelos, tíos, primos, sobrinos y un montón de gente que ni siquiera yo conocía. Te hubieras divertido un montón y de seguro que te hubieras quedado dormido en el auto cuando volvíamos porque hubieras quedado agotado.

Este y cada uno de los encuentros familiares que te estás perdiendo por decisión de tu mamá, son una muestra que poco a poco tu identidad está siendo robada. Tu consciencia y sentimientos están siendo manipulados, y tu cerebro cada vez recuerda menos el amor que papá y su familia te han sabido brindar siempre que tuvieron la posibilidad.

Tu derecho a compartir tiempo con tu papá y su familia está siendo ultrajado ferozmente. Toda tu familia paterna te extraña mucho y sufre tu ausencia. Queremos abrazarte y darte las toneladas de amor que tenemos guardadas para vos. Te queremos mucho hijo.