Hola hijito de mi alma, hoy te quiero contar que la semana pasada me enteré que te cambiaron de jardín. Llamé a la escuela donde habías terminado sala de tres el año pasado, y la directora me informó que no habías empezado sala de cuatro en esa institución. Por sugerencia de ella llamé a la Supervisión de nivel inicial de la ciudad de Buenos Aires, pero allí me advirtieron que la única forma en que me podían informar en qué establecimiento te habían inscripto es a través de un oficio judicial. Entonces, tristemente, voy a estar muchos meses sin saber a qué jardín estás yendo y el impedimento de contacto ilegítimo que nos infligen se seguirá extendiendo en el tiempo.
Al parecer las amenazas de tu mamá a la directora del jardín anterior tan solo por haber cumplido la ley, y los tres intentos frustrados de impedirme ingresar por medio de la policía, agotaron su paciencia y la hicieron optar por el cambio, de manera de ganar tiempo y empezar a tratar con autoridades y docentes que no están al tanto de su obrar obstruccionista que desoye lo dictaminado por un juez.
Obviamente pedirme opinión sobre colegios, o que elijamos uno juntos es algo que ya ni remotamente se me cruza por la cabeza, inclusive a pesar de haberle enviado numerosos mails con sugerencias, los cuales nunca fueron respondidos. Además, si bien ya lo había contado antes, en el que caso que tu mamá quiera que vayas a un colegio privado, ofrezco pagarlo al 100%, como así también ofrezco pagar el 100% de todos tus gastos y necesidades.
A pesar de todo hijo, por cada golpe que nos den yo siempre voy a responder con amor. Porque así me manejo y siempre me manejé en la vida. Cuando seas grande lo vas a poder comprobar vos solo, indagando por donde sea y hablando con quien quieras. Posiblemente ya no sea lo mismo, porque esta distancia nos dejará secuelas dolorosas y nos marcará de por vida, pero no tengo dudas que al amor que nos unió hasta octubre del año pasado, en algún momento resurgirá más fuerte que nunca.