Hijo, ¿vos te pensás que la justicia le da la misma importancia a una denuncia proveniente de una madre que a una proveniente de un padre? Deseo fervientemente que para cuando vos seas grande esto cambie, pero hoy en día debo decirte que no, que es todo muy desigual, y que los padres somos muy discriminados.
A principios de noviembre de 2015 decidí separarme de tu madre. Ella me imploraba que me quedara, pero aquella vez, mi decisión fue definitiva. Ya no volvería. A los pocos días te fui a ver, pero ella me dijo literalmente: “si lo querés ver traeme veinte mil pesos”. Y ahí supe que desde ese entonces, todo iba a empezar a empeorar, y nuestras vidas serían una pesadilla.
A los pocos días de mi decisión, tu mamá me hizo una denuncia por amenazas (de muerte) y otra por violencia. Sin ninguna prueba de nada porque, simplemente, eran mentiras, y de una mentira es imposible conseguir una prueba. Tuve que contratar un abogado penalista, claro. Fui a juzgados, fiscalías, policía y cuerpo médico. En la denuncia de violencia fui sobreseído en julio de 2016 porque demostramos la falsedad de la misma. Claro, para los padres no existe el principio de inocencia. No somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, como en el caso de los asesinos u otros delincuentes, sino que somos culpables por defecto, y tenemos que demostrar nuestra inocencia. La denuncia de amenazas siguió avanzando, la causa todavía está abierta y hasta es posible que termine en un juicio oral o probation, reitero, sin prueba alguna. Mi abogado dice que como son delitos puertas adentro les alcanza como prueba el mero relato de la “víctima”, cosa increíble pero real. Por otro lado, en julio de 2017 tu mamá me denunció por abuso sexual hacia vos (ya hablaré de eso próximamente). Te llevaron a una cámara gesell (a la cual no quisiste entrar), a mi me entrevistaron y analizaron peritos, y finalmente el 22 de septiembre fui sobreseído, aunque pocos días después, la fiscalía apeló el fallo, así que la causa hoy en día sigue abierta. ¿Cómo me siento? Ya te voy a contar más adelante, pero seguramente te lo imaginarás. Que por los pasillos de los juzgados te miren como violento y abusador, es algo a lo que de a poco te vas acostumbrando.
¿Pero sabías una cosa? Yo también la denuncié a tu mamá. Fui 12 veces a la comisaría a denunciar impedimento de contacto (tengo todos los comprobantes, claro), hasta de varias ocasiones tengo acta notarial de un escribano que corroboran los hechos, porque obviamente que la palabra sola de un padre no es suficiente, como sí lo es la palabra de una madre. También denuncié que me amenazó de muerte pero, a diferencia de ella, yo tengo como prueba un audio donde se escucha clarito la frase: “si lo tocas te mato”, haciendo alusión a que si te toco a vos me mata. Y también la denuncié por haberme rayado todo el auto, con vos en brazos, hecho del cual tengo un video donde se ve claramente todo lo sucedido y la situación tremendamente violenta a la cual te expone.
¿Pero sabes qué pasó con todas estas denuncias? Absolutamente NADA. ¿Qué explicación hay para que la denuncia de una madre sin prueba alguna prospere, mientras que la de un padre con pruebas quede en la nada? El interés superior del niño es una falacia que suena bien discursivamente pero que a nadie le interesa llevar a cabo concretamente. Esta desigualdad en el tratamiento de denuncias es una injusticia enorme. Es desesperante. Qué injusto que es todo, hijo, y cómo nos están haciendo sufrir. Las mezquindades, miserias y despechos de las personas adultas es algo que no podemos evitar, ahora, que el estado las apañe, es algo macabro y perverso.